Hablando con Arantza sobre la guerra en Irak le decía que es una hipocresía que las feministas americanas se lleven las manos a la cabeza por cómo tienen a las mujeres en los países islámicos si hay zonas de América donde están peor. Le ponía el ejemplo de Tom Green en Utah, un hombre que tiene una familia numerosa, dirige su propia revista independiente, recibe fondos del gobierno para mantener a sus hijos... un hombre normal y corriente al que solo lo hace especial estar casado con cinco mujeres, tener treinta y dos hijos y ser la cabeza visible de un movimiento que lucha por hacer que la poligamia sea bien vista y por fin se legalice en algunos estados.
Hasta aquí todo normal porque cada cual puede tener las ideas que quiera, sobre todo en América donde, por muy tonto que seas, te dejan que digas lo que quieras y hasta te dan tu propio programa de televisión (a no ser que vayas en contra del Gobierno, pero eso pasa en todos los países). La forma de cogerlo levantó polémica. Tom Green estaba en un programa de televisión defendiendo sus ideas, al lado tenia al fiscal del estado y, claro, el fiscal del estado no podía dejar que Green contase alegremente que estaba casado con cinco mujeres porque es algo que va contra la ley de ese estado. Si Tom Green hubiese contado como fabrica bombas o trafica con armas o con drogas se le habría perseguido de la misma forma. Porque no se le persigue por estar casado con varias mujeres (no se le perseguiría por traficar con drogas o armas o fabricar bombas), sino por ser tonto y contarlo en la televisión con un fiscal general al lado. Fiscal general que ha cenado varias veces en casa de Tom Green y sus esposas.
Cuando fueron a por él se dieron cuenta de que estaba casado sólo con una mujer. Con las demás (algunas hermanas o primas entre sí) se había ido casando y divorciando sucesivamente así que no podían acusarlo de poligamia propiamente dicha. Con todo el revuelo que se había organizado en la prensa, se hizo una investigación más exhaustiva, se descubrió que había falsificado la partida de nacimiento de una de sus ex-esposas, se le acusó de violación de menores, estafa a la seguridad social y no sé que más cosas.
Es cierto que una de sus mujeres tuvo un hijo con trece años, luego se tuvo que casar con ella cuando tenía doce años (si no antes). Y eso es violación de menores. Por mucho que sean sus creencias, por mucho que sea una forma de ver la vida y nadie tenga derecho a decirle a nadie como vivir su vida, por mucho que Tom Green, sus cinco mujeres y treinta y dos hijos fuesen felices, una niña con once, doce o trece años no puede casarse con un hombre de treinta y siete y ponerse a parir chiquillos. Si eso no lo ve la niña ni lo ven los padres de la niña porque están en el mismo rollo mormónico -poligámico (que esa es otra porque los mormones hace cien años que declararon la poligamia ilegal, pero hay gente que sigue aferrándose a la religión para justificar cualquier cosa), el gobierno sí tiene que meterse y defender a la menor.
Yo pensaba que las feministas americanas se llevaban las manos a la cabeza y me quedo flipada al leer un artículo, “Polygamy. The Ultimate Feminist Lifestyle”, escrito por Elizabeth Joseph, una mujer casada con un hombre que está casado con otras cinco o seis mujeres. El artículo no tiene desperdicio. Según Joseph, la poligamia es un estilo de vida enriquecedor que da poder a la mujer. La poligamia le da la oportunidad de desarrollar todo su potencial sin tener que preocuparse de las obligaciones y compromisos que se dan en una relación monógama. Eso para ella es una ventaja como también es una ventaja que las mujeres de su familia sean amigas entre ellas y compartan años de experiencia. Joseph defiende su matrimonio porque, al estar casado su marido con otras cinco mujeres, ella: (1) no tiene que estresarse porque sabe que si un día llega tarde a casa alguien acostará a sus hijos a su hora y alguien le dará la cena a su marido, (2) como su marido tiene tantas mujeres ha aprendido a escuchar y es mucho más sensible/atento que un hombre casado con una sola mujer, (3) si tiene un día duro en el trabajo puede estar sola al llegar a casa sin sentirse culpable por desatender casa, marido e hijos.
Para mí, la poligamia es otra construcción falocentrista hecha a medida del hombre, por y para el placer del hombre. Cuando habla de no tener que preocuparse de las obligaciones y compromisos que se dan en una relación monógama, yo le preguntaría a Elizabeth Jones sobre lo que piensa su marido de sus amantes. Y me refiero a los de ella ¿o es que el único que no es monógamo es él? Busco información en libros e internet y me da la impresión de que no existe (al menos no se ha documentado) una mujer casada con varios hombres.
En el caso de Elizabeth Jones y las cinco esposas de su marido, parece que fue una elección libre por lo que las respeto y aplaudo especialmente el coraje de Elizabeth que se pone en el punto de mira de locas como yo que pensamos que ella está más loca que nosotras. Cada cual que haga con su coño lo que le dé la gana. Y no te voy a mentir: aquí donde me tienes seria la mujer más feliz del mundo casada con cuatro o cinco hombres. Que cocinasen ellos, que limpiasen la mierda que dejo a mi paso ellos, que criasen a los hijos ellos, que fuesen amigos y se enriqueciesen con sus veinte años de experiencias comunes, que me tuviesen bien follada, que se aguantasen las neuras entre ellos y me dejasen tranquila para escribir a gusto… eso sí que sería vida. Eso sí que sería un avance feminista.
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