Más listo que nadie
En el verano de 2006 una mujer de 62 años fue brutalmente golpeada, violada y abandonada a su suerte en una playa de Staten Island. Pasaron 2 horas hasta que se la encontraron con la pelvis y el fémur rotos lejos del paseo marítimo. El violador pensaba que al ser una sin techo nadie iba a interesarse por su caso y que a él no podrían cogerlo; pensaba que era más listo que nadie pero se equivocaba. A los pocos meses de la violación la policía de Nueva York metió el ADN que recuperaron del cuerpo de la víctima en una base de datos y dio con él. El capullo estaba cumpliendo condena en una cárcel neoyorkina por haber robado un coche. La violación fue durante una de sus permisos carcelarios. Le quedan todavía 2 años por cumplir de esa condena y si todo sale como la fiscalía espera le pueden caer otros 12 por esta violación. Lo que tenían que hacer era meterlo en una celda y tirar la llave. Yo soy esta mujer y le meto un paquete que te cagas al estado de Nueva York y a la junta que decidiera que este hombre podía salir 6 días de permiso carcelario. Que no sólo es que tuviera un permiso de 6 días sino que además tenía otras 7 detenciones anteriores – crímenes no relacionados entre sí, pero a tener en cuenta a la hora de condenarlo por otras cosas. Vamos, digo yo.
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