Suada

Ya está a la venta mi libro Suada. Comparto portada, texto de la contraportada y algunos poemas.

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SUADA, libro inquietante; un poemario de lenguaje crudo y directo a la vez que simbólico. Un libro que se mueve en la ambigüedad estética que hace difícil a quien lo lee saber en qué momento el tono es de descripción erótica libre y en qué momento se instala en la denuncia irónica; en qué momento el placer expresa y sale de las mejores capacidades del cuerpo o de las más profundas rabias; cuándo el deseo es libre y cuándo se ubica en la compulsión de un tremendo y antiguo dolor.

SUADA, poemas que mueven, cuestionan porque ponen el dedo en la llaga del tabú del incesto. SUADA, un libro que habla con toda honestidad de la mezcla de placer y displacer, de libertad y prisionera marca inevitable. El padre/varón ¿un símbolo que confina el placer femenino o un instrumento para expresar una entera, otra propia sexualidad?


1

Me siento en tus rodillas,
me estremezco al sentir
tu mano en mis muslos.
Tu mano, que sube lentamente
y me pellizca el pubis.
Tu mano, que flirtea con mi ombligo.
Tu mano, que penetra ahora en mi boca.
No quiero ser como mamá,
quiero ser mejor que ella.


2. Perros en celo

Estamos viendo la tele, me miras, te miro, me sonríes,
me besas y acaricias el pecho, me lames los pezones,
te acaricio la polla por encima del pantalón y la noto durísima.
Y acabamos tirados en el mármol frío, tiritando,
riendo, llorando y follando,
chupándonos y lamiéndonos como los perros.


3

Tengo labios de zorra,
ojos de zorra,
piernas de zorra,
culo de zorra,
boca de zorra,
tetas de zorra,
brazos de zorra,
espalda de zorra,
coño de zorra.
Y tu polla es mi chulo.


4

Mis tetas están duras y la barriga
tremendamente hinchada. Sudo,
vomito, escupo, te la chupo.
Me va a venir la regla.
Me limpias con una esponja,
me pasas un dedo por la raja
y puedo ver que se te pone dura.
Me enjuagas la espuma,
me envuelves en una toalla
y me besas la cintura.
Mamá se mosquea
pero tú, yo...
Nosotros
pensamos
que nunca es demasiado tarde
para que un padre duche a su hija.
Nunca es demasiado tarde para recibir
La Caricia del Padre.

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