Andalucía en el corazón
Me pongo dramática con esto de mi exilio que no deja de ser un capricho por mucho que me queje. Hablando con una compañera de clase me he enterado de que paso un mes en un campo de trabajo en Cuba con solo tres letrinas para ciento cincuenta compañeras antes de poder salir del país con su familia. Me he dado cuenta de lo poco que sé de la vida y de la razón que tienen los buenos amigos que piensan (sin llegar a decirme) que me ahogo en un vaso de agua.
Exilio… se supone que es cuando te echan o no puedes volver a tu país porque no te gusta o no le gustas a quien está en el gobierno. Vamos a tener que inventarnos una nueva palabra pa’los que estamos fuera y no podemos volver porque volver supone no poder regresar a su debido tiempo al otro país que poco a poco se va convirtiendo en una segunda casa.
Mi segunda casa está llena de idiomas que conozco, lugares y sabores a los que me voy acostumbrando y gente estupenda. No me puedo quejar de la vida que llevo pero esto no es la vida que tenía hace cuatro años y echo de menos mi tierra. No puedo evitar emocionarme al oír el sonido de una guitarra española o al pasar por un restaurante español que hay en la calle 14, aunque creo que es de unos gallegos o asturianos.
Me siento cerca de Andalucía cada vez que les doy un concierto de la Jurado o la Pantoja a mis compañeros de trabajo o cuando paseo por Manhattan y en el discman suenan los No me pises que llevo chanclas, Siempre Así, José Manuel Soto, Vicente Amigo, Paco de Lucia y hasta mis Mojinos Escozios o Estopa que no son andaluces pero como si lo fueran. No veas el subidón que me da ir cantando entre rascacielos y americanos al grito de porque Pepe es mucho Pepe y las tiene a toas enamoraas, deseando termina la bombona pa’que venga y poderle cantaaar: Pepe, métemela en la cociiiiina (y va y se la mete), Pepe métemela en el balcón (y va y se la mete)…
Cocinar no cocino, pero si tengo un día andaluz consigo que alguien me prepare algo en casa con aceite de Baena o improviso un tapeo con caña de lomo, jamón, queso y aceitunas que manda mi madre. Los fines de semana, si me levanto con tiempo antes de ir a clase, me pego un homenaje erótico-festivo-gastronómico-andaluz desayunando pate de jamón serrano.
Siento Andalucía cuando tengo un día Juani y me da por llamar a todo el mundo “señor Manolo” y reivindico a las ya citadas Pantoja y Jurado en emails larguísimos a mis amigas al grito de: “Julio Iglesias tie’ todavía mas caspa y lo quiere todo el mundo ¿por qué? porque tiene polla, hay que acabar con el heteropatriarcado de una vez, cómprate el CD de la Jurado que yo me lo he bajado en mp3”.
Me siento orgullosa cuando entro en un Barnes and Noble y encuentro antologías y ediciones bilingües de Lorca, Alberti o Pérez Reverte (aunque este último sea un gilipollas). Siento Andalucía cerca cuando abro un libro de María Zambrano, Elena Medel, Gloria Fuertes, María Victoria Atencia, Pablo García Casado, Antonio Muñoz Molina, Antonio Gala o Salvador Gutiérrez Solís.
Andalucía es mucho más que un poster-anuncio de “Bienvenido Mr. Marshall”. A los AYSPs (Andaluces Y Sobradamente Preparados) nos va la juerga y la jarana, pero cumplimos con nuestras obligaciones, somos serios y nos dejamos la piel en el trabajo. Cuidadito con nosotros porque vamos pisando fuerte y no nos pueden quitar las ganas de comernos el mundo…
Andalucía
www.andalucia.com
Exilio… se supone que es cuando te echan o no puedes volver a tu país porque no te gusta o no le gustas a quien está en el gobierno. Vamos a tener que inventarnos una nueva palabra pa’los que estamos fuera y no podemos volver porque volver supone no poder regresar a su debido tiempo al otro país que poco a poco se va convirtiendo en una segunda casa.
Mi segunda casa está llena de idiomas que conozco, lugares y sabores a los que me voy acostumbrando y gente estupenda. No me puedo quejar de la vida que llevo pero esto no es la vida que tenía hace cuatro años y echo de menos mi tierra. No puedo evitar emocionarme al oír el sonido de una guitarra española o al pasar por un restaurante español que hay en la calle 14, aunque creo que es de unos gallegos o asturianos.
Me siento cerca de Andalucía cada vez que les doy un concierto de la Jurado o la Pantoja a mis compañeros de trabajo o cuando paseo por Manhattan y en el discman suenan los No me pises que llevo chanclas, Siempre Así, José Manuel Soto, Vicente Amigo, Paco de Lucia y hasta mis Mojinos Escozios o Estopa que no son andaluces pero como si lo fueran. No veas el subidón que me da ir cantando entre rascacielos y americanos al grito de porque Pepe es mucho Pepe y las tiene a toas enamoraas, deseando termina la bombona pa’que venga y poderle cantaaar: Pepe, métemela en la cociiiiina (y va y se la mete), Pepe métemela en el balcón (y va y se la mete)…
Cocinar no cocino, pero si tengo un día andaluz consigo que alguien me prepare algo en casa con aceite de Baena o improviso un tapeo con caña de lomo, jamón, queso y aceitunas que manda mi madre. Los fines de semana, si me levanto con tiempo antes de ir a clase, me pego un homenaje erótico-festivo-gastronómico-andaluz desayunando pate de jamón serrano.
Siento Andalucía cuando tengo un día Juani y me da por llamar a todo el mundo “señor Manolo” y reivindico a las ya citadas Pantoja y Jurado en emails larguísimos a mis amigas al grito de: “Julio Iglesias tie’ todavía mas caspa y lo quiere todo el mundo ¿por qué? porque tiene polla, hay que acabar con el heteropatriarcado de una vez, cómprate el CD de la Jurado que yo me lo he bajado en mp3”.
Me siento orgullosa cuando entro en un Barnes and Noble y encuentro antologías y ediciones bilingües de Lorca, Alberti o Pérez Reverte (aunque este último sea un gilipollas). Siento Andalucía cerca cuando abro un libro de María Zambrano, Elena Medel, Gloria Fuertes, María Victoria Atencia, Pablo García Casado, Antonio Muñoz Molina, Antonio Gala o Salvador Gutiérrez Solís.
Andalucía es mucho más que un poster-anuncio de “Bienvenido Mr. Marshall”. A los AYSPs (Andaluces Y Sobradamente Preparados) nos va la juerga y la jarana, pero cumplimos con nuestras obligaciones, somos serios y nos dejamos la piel en el trabajo. Cuidadito con nosotros porque vamos pisando fuerte y no nos pueden quitar las ganas de comernos el mundo…
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