Día de San Patricio
Como cada jueves, lo primero que hago al llegar al banco es meterme en las páginas web de Diez Minutos, Lecturas, Semana, Sorpresa y pegarle un repasillo al Hola porque soy así de maruja. Mi ritual de los jueves se ve ensalzado con un trozo de pastel y una galleta de chocolate casera porque hoy es San Patricio. Más que ningún otro día echo de menos a mi mentora, amiga, madre americana, hermana y jefa, a la que despidieron hace casi un año de la noche a la mañana, sin explicación alguna y sin la más mínima consideración (no sé qué lealtad pueden después esperar de sus empleados). Su familia es irlandesa y por Saint Patrick’s ella nos cocinaba pan irlandés, magdalenas y otras cosas con colorante verde, decoraba paredes y cubículos con hojas de trébol o duendecillos y pasábamos un día genial.
A través de Lecturas llego a la revista Clara donde no se pueden leer los artículos, solamente un avance: "¿Qué puedo hacer si él...? ¿Se enfada y no te escucha? ¿Trabaja demasiado? Te explicamos estrategias para que puedas lidiar con esa actitud suya que tanto te molesta". Me imagino el reportaje (trucos para conservar a tu hombre) y como que el pastel se me repite. Lo primero es lo primero, ¿por qué lidiar con un hombre? ¿estamos hablando de un hombre o de un perro? ¿de un hombre o de un bebecito que no sabe comer o vestirse solo?
Segundo, ¿cuándo encontraremos un artículo donde a la pregunta: "¿qué puedo hacer si él...? ¿Se enfada y no te escucha? ¿Trabaja demasiado? Te explicamos estrategias para que puedas lidiar con esa actitud suya que tanto te molesta " se responda: "cambia de novio que te mereces alguien mucho mejor, bonita, pa’estar así mejor estar sola, que no pasa nada por no tener novio o mario, tú vales mucho y no te hace falta un tío al lado pa’reafirmar tu autoestima".
Los hombres no se complican tanto la vida, como que no se empeñan en darse golpes con la misma piedra como nosotras. Cuando una relación no les funciona, pasan a la siguiente y a otra cosa mariposa. No sé por qué nosotras tenemos que ser diferentes. No sé por qué las revistas se empeñan en hacer que pensemos que sin un hombre al lado no tenemos valor, dediquemos horas a planear estrategias para conquistar al vecino del quinto, roles a imitar para ser más atractivas a ojos del enemigo… como si en esta vida no hubieran mil cosas más importantes que como se pueda sentir un hombre o como hacerle la vida más fácil a un hombre.
Cuanto más tiempo perdamos en darle vueltas a la "compleja" psicología masculina (entrecomillo porque a estas alturas de la vida ya sabemos que los hombres son más simples que el mecanismo de un chupete), menos tiempo tendremos para exigir lo que nos corresponde en el mundo académico, igualdad de sueldos, un merecido aumento en las pensiones, el acceso libre y gratuito a métodos anticonceptivos, guarderías gratis y horarios más flexibles para las madres que trabajan, sueldos para las amas de casa, la posibilidad de trabajar para una empresa desde casa cobrando lo mismo o más que nuestros compañeros, etcétera, etcétera, etcétera.
Sí, exigir. Se acabó eso de pedir las cosas por favor en plan niñas buenas. ¿Nos ha servido de mucho ser buenas? ¿nos ha servido de mucho no sacar los pies del plato? Estamos mejor que hace treinta años, por supuesto, pero no todo lo bien que podríamos estar si tenemos en cuenta que las universidades, las empresas, los hospitales, las comisarias y los cuarteles del ejército (por no hablar de los ministerios importantes como son el de Defensa y Economía) siguen en manos de hombres. ¿Vamos a esperar otros veinticinco años a que nos escuchen?
A través de Lecturas llego a la revista Clara donde no se pueden leer los artículos, solamente un avance: "¿Qué puedo hacer si él...? ¿Se enfada y no te escucha? ¿Trabaja demasiado? Te explicamos estrategias para que puedas lidiar con esa actitud suya que tanto te molesta". Me imagino el reportaje (trucos para conservar a tu hombre) y como que el pastel se me repite. Lo primero es lo primero, ¿por qué lidiar con un hombre? ¿estamos hablando de un hombre o de un perro? ¿de un hombre o de un bebecito que no sabe comer o vestirse solo?
Segundo, ¿cuándo encontraremos un artículo donde a la pregunta: "¿qué puedo hacer si él...? ¿Se enfada y no te escucha? ¿Trabaja demasiado? Te explicamos estrategias para que puedas lidiar con esa actitud suya que tanto te molesta " se responda: "cambia de novio que te mereces alguien mucho mejor, bonita, pa’estar así mejor estar sola, que no pasa nada por no tener novio o mario, tú vales mucho y no te hace falta un tío al lado pa’reafirmar tu autoestima".
Los hombres no se complican tanto la vida, como que no se empeñan en darse golpes con la misma piedra como nosotras. Cuando una relación no les funciona, pasan a la siguiente y a otra cosa mariposa. No sé por qué nosotras tenemos que ser diferentes. No sé por qué las revistas se empeñan en hacer que pensemos que sin un hombre al lado no tenemos valor, dediquemos horas a planear estrategias para conquistar al vecino del quinto, roles a imitar para ser más atractivas a ojos del enemigo… como si en esta vida no hubieran mil cosas más importantes que como se pueda sentir un hombre o como hacerle la vida más fácil a un hombre.
Cuanto más tiempo perdamos en darle vueltas a la "compleja" psicología masculina (entrecomillo porque a estas alturas de la vida ya sabemos que los hombres son más simples que el mecanismo de un chupete), menos tiempo tendremos para exigir lo que nos corresponde en el mundo académico, igualdad de sueldos, un merecido aumento en las pensiones, el acceso libre y gratuito a métodos anticonceptivos, guarderías gratis y horarios más flexibles para las madres que trabajan, sueldos para las amas de casa, la posibilidad de trabajar para una empresa desde casa cobrando lo mismo o más que nuestros compañeros, etcétera, etcétera, etcétera.
Sí, exigir. Se acabó eso de pedir las cosas por favor en plan niñas buenas. ¿Nos ha servido de mucho ser buenas? ¿nos ha servido de mucho no sacar los pies del plato? Estamos mejor que hace treinta años, por supuesto, pero no todo lo bien que podríamos estar si tenemos en cuenta que las universidades, las empresas, los hospitales, las comisarias y los cuarteles del ejército (por no hablar de los ministerios importantes como son el de Defensa y Economía) siguen en manos de hombres. ¿Vamos a esperar otros veinticinco años a que nos escuchen?
Comments
Post a Comment