Síndrome de Ulises
Científicos y psicólogos españoles hablaron hace tiempo del síndrome de Ulises que ataca a los inmigrantes y se pone de manifiesto en desarreglos psicológicos (insomnios, depresiones graves que pueden llegar hasta el suicidio) y fisiológicos (cefaleas, dolores gástricos e intestinales, enfermedades del estomago, etc). No sé donde leí al doctor Achotegui, director del Servicio de Atención Psicopatológica i Psicosocial a Inmigrantes y Refugiados (SAPPIR), de Barcelona diciendo que "el Síndrome de Ulises es el síndrome del emigrante con estrés crónico, múltiple y muy intenso". A ver cómo quiere que estemos cobrando una miseria, sin saber cómo llegar a fin de mes, mandando remesas con dinero a sus países la mayoría, sin abrigo o calzado en condiciones, sin comer en condiciones, sin ir a un dentista o un ginecólogo, sin poder mantener el ritmo de vida que teníamos en nuestros países o viendo que el sueño americano se aleja cada día mas... con toda la mierda que tiene en la cabeza un inmigrante, ¿cómo quieren que estemos? ¿hace falta estudio pa'averiguarlo? pues no, solo hace falta que se siente una con un ecuatoriano u hondureño de los que se levantan a las cuatro para esperar a un patrón en las esquinas de Elmont o Hempstead con miedo a montarse en una camioneta y no volver nunca, arriesgándose a trabajar todo el día para que al final no les paguen o aguantando desprecios y abusos verbales de cuatro niñatos que conduzcan el coche de papa camino de la universidad.
Me extraña a mí que los americanos, pioneros en estudios raros y en investigar a fondo todo tipo de cosas, no hayan investigado esto antes. Sobre todo por la cantidad de inmigrantes que hay en este país, por el potencial filón de oro que tienen en todos los inmigrantes ilegales a los que afectan muchos de esos síntomas reales o imaginarios que sin duda se gastarían buena parte de lo poco que ganan para sentirse mejor. En Chinatown te venden todo tipo de huesos y músculos triturados: desde caballitos de mar a tiburón pasando por veinte mil peces con nombres que no hay Dios que los pronuncie ni en ingles, ni en español ni en chino, y veinte mil animales de especies protegidas a los que ellos les atribuyen poderes milagrosos. En Queens hay herboristerías donde lo mismo te compras unas velas y agua de no me acuerdo que para hacerte una limpieza que te leen la palma de las manos o te echan las cartas en la trastienda. Nueva York está lleno de adivinos y curanderos que no dan a basto porque lo mismo te leen las cartas que te arreglan un mal de ojo, te devuelven a un marido infiel, hacen que la mujer con la que te ponen los cuernos acabe bajo las ruedas de un camión, te consiguen un aumento de sueldo espectacular, te arreglan las ojeras, los hongos de las uñas de los pies, la celulitis y, claro, ante tanto despliegue de poder la gente pica. En un país donde los inmigrantes cuya situación legal no esté regularizada mueven millones, es increíble que las compañías farmacéuticas todavía no se hayan dado cuenta del filón que tienen con los ilegales que, aunque no estén cubiertos por un seguro médico, si tienen que gastarse $ 300 en unas pastillas que les arreglen el cuerpo se los gastan.
Si en España se investiga el síndrome de Ulises por mí como si les da por investigar las apariciones de la Virgen de la teta al hombro. Que se gasten el dinero en acoger y dar trabajo a los que llegan, que no creen falsos paraísos como los pueblos tabaqueros que hace quince o veinte años recibían a los inmigrantes con los brazos abiertos y presumían de modernos y modelos de integración racial hasta que se les ha judío la marrana con la nueva ley anti-tabaco y ahora han vuelto poco más o menos a los años del "vete a tu país moro mierda", que controlen a las mafias que cobran dinerales por llevar a inmigrantes hasta la península cobrando en dinero o en carne, que acaben con matrimonios amañados donde las mujeres son esclavas fuera y dentro de la cama, que acaben con los animales que no tienen huevos para hablarle a una mujer que no necesite un visado y se buscan novias a la carta, que garanticen un nivel de vida digno para los españoles, ecuatorianos, colombianos, dominicanos… España es un país grande, ¡cabemos todos!
Me extraña a mí que los americanos, pioneros en estudios raros y en investigar a fondo todo tipo de cosas, no hayan investigado esto antes. Sobre todo por la cantidad de inmigrantes que hay en este país, por el potencial filón de oro que tienen en todos los inmigrantes ilegales a los que afectan muchos de esos síntomas reales o imaginarios que sin duda se gastarían buena parte de lo poco que ganan para sentirse mejor. En Chinatown te venden todo tipo de huesos y músculos triturados: desde caballitos de mar a tiburón pasando por veinte mil peces con nombres que no hay Dios que los pronuncie ni en ingles, ni en español ni en chino, y veinte mil animales de especies protegidas a los que ellos les atribuyen poderes milagrosos. En Queens hay herboristerías donde lo mismo te compras unas velas y agua de no me acuerdo que para hacerte una limpieza que te leen la palma de las manos o te echan las cartas en la trastienda. Nueva York está lleno de adivinos y curanderos que no dan a basto porque lo mismo te leen las cartas que te arreglan un mal de ojo, te devuelven a un marido infiel, hacen que la mujer con la que te ponen los cuernos acabe bajo las ruedas de un camión, te consiguen un aumento de sueldo espectacular, te arreglan las ojeras, los hongos de las uñas de los pies, la celulitis y, claro, ante tanto despliegue de poder la gente pica. En un país donde los inmigrantes cuya situación legal no esté regularizada mueven millones, es increíble que las compañías farmacéuticas todavía no se hayan dado cuenta del filón que tienen con los ilegales que, aunque no estén cubiertos por un seguro médico, si tienen que gastarse $ 300 en unas pastillas que les arreglen el cuerpo se los gastan.
Si en España se investiga el síndrome de Ulises por mí como si les da por investigar las apariciones de la Virgen de la teta al hombro. Que se gasten el dinero en acoger y dar trabajo a los que llegan, que no creen falsos paraísos como los pueblos tabaqueros que hace quince o veinte años recibían a los inmigrantes con los brazos abiertos y presumían de modernos y modelos de integración racial hasta que se les ha judío la marrana con la nueva ley anti-tabaco y ahora han vuelto poco más o menos a los años del "vete a tu país moro mierda", que controlen a las mafias que cobran dinerales por llevar a inmigrantes hasta la península cobrando en dinero o en carne, que acaben con matrimonios amañados donde las mujeres son esclavas fuera y dentro de la cama, que acaben con los animales que no tienen huevos para hablarle a una mujer que no necesite un visado y se buscan novias a la carta, que garanticen un nivel de vida digno para los españoles, ecuatorianos, colombianos, dominicanos… España es un país grande, ¡cabemos todos!
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