Antoneta Tanushi
Estoy limpiando mi escritorio y veo en una libreta el nombre de esta chica de 18 años que fue asesinada el año pasado en algún pueblo de Albania. Me quede con el nombre al leer no sé donde que sus padres se negaban a enterrarla porque la asesinaron mientras se lo hacía con el novio en el coche. No sé que habrá pasado con ella, si la familia se sobrepuso al que dirán o si el ayuntamiento tuvo que hacerse cargo de su entierro.
Recuerdo que me impactó y todavía me asombra que unos padres no quieran enterrar a su hija porque haya salido de casa sin permiso. El padre y la madre decían en una entrevista que ellos eran gente sencilla, honrada, y no entendían por qué la hija había tenido que manchar el nombre de la familia yéndose con un desconocido. Vamos, como si Antoneta hubiera estado vendiendo drogas o robando bancos.
Habiendo hecho siempre de mi capa un sayo, me cuesta imaginar que a los 18 años una mujer no pueda salir a la calle o tener novio no sin que sus padres sepan dónde va o quién es el fulanito al que ves sino sin su aprobación. Se me olvida que en muchas partes del mundo las mujeres siguen siendo moneda de cambio y pasan de padres a maridos. Se me olvida que las mujeres siguen sin tener ni voz ni voto y son los padres los que deciden por ellas. Se me olvida otra vez que la virginidad sigue siendo el único valor que una chica joven tiene para muchas familias y que el que dirán todavía tira mucho.
Recuerdo que me impactó y todavía me asombra que unos padres no quieran enterrar a su hija porque haya salido de casa sin permiso. El padre y la madre decían en una entrevista que ellos eran gente sencilla, honrada, y no entendían por qué la hija había tenido que manchar el nombre de la familia yéndose con un desconocido. Vamos, como si Antoneta hubiera estado vendiendo drogas o robando bancos.
Habiendo hecho siempre de mi capa un sayo, me cuesta imaginar que a los 18 años una mujer no pueda salir a la calle o tener novio no sin que sus padres sepan dónde va o quién es el fulanito al que ves sino sin su aprobación. Se me olvida que en muchas partes del mundo las mujeres siguen siendo moneda de cambio y pasan de padres a maridos. Se me olvida que las mujeres siguen sin tener ni voz ni voto y son los padres los que deciden por ellas. Se me olvida otra vez que la virginidad sigue siendo el único valor que una chica joven tiene para muchas familias y que el que dirán todavía tira mucho.
Comments
Post a Comment