Mujeres con pañuelo islámico en España

Reportaje de Documentos TV en el que siguen a varias mujeres musulmanas viviendo en España. El reportaje está muy bien hecho pero decepciona porque deja muchas preguntas abiertas; se centra en el velo y en el día a día de estas mujeres pero no les pregunta qué piensan sobre la liberación de la mujer en Occidente, que la mujer cobre lo mismo que el hombre, cómo son sus relaciones de pareja, qué pasa con las lesbianas musulmanas (¿existen? ¿las invisibilizan? ¿las discriminan? ¿las casan a la fuerza?), si sirven a sus maridos, si las que no están casadas siguen viviendo con sus padres o viven solas, si las mezquitas están segregadas, qué piensan sobre las musulmanas que son obligadas a llevar el velo o el burka…

Alham Hichou cuenta que beber vino, fumar o comer cerdo es malo y todo lo que se les prohíbe es porque produce algún mal. Tampoco tienen las mismas normas de comportamiento con los hombres que el resto de las chicas españolas y el pañuelo la protege de las miradas lascivas de los hombres. Cuando está en la universidad se rodea sobre todo por chicas, tiene que evitar las situaciones en las que se encuentre sola con un chico en los pasillos, en clase o en la cafetería y también tiene que evitar darle dos besos o la mano a cualquier chico cuando lo ve – porque eso puede llevar a otras cosas. Es muy duro escuchar eso en boca de una universitaria criada en España.

Zainab el Katch dice que se puso el pañuelo a los 11 años en Marruecos, convenida de lo que estaba haciendo (más madura que nadie, ole! Ole!) y que ella no entiende la polémica sobre el uso del pañuelo en los colegios, que obligar a un padre a que le quite el pañuelo a la hija puede desencadenar que la lleven a colegios islámicos o que la saque del colegio. Da la casualidad de que en España si no llevas a tu hija al colegio puedes acabar en la cárcel. Más adelante cuenta que para cualquier musulmán el primer sentimiento cuando le hablan de la Alhambra es nostalgia de lo perdido pero que eso no significa que los musulmanes quieran venir a reconquistarnos. Ella cuando la visita se pone triste, pensativa… tocar las paredes de la Alhambra es tocar historia viva… en mi época cualquier estudiante de EGB sabía que no se pueden tocar las paredes.

Lamiae Benlmekki cuenta que ella en Marruecos no se ponía el pañuelo, pero aquí se lo pone como autocontrol, para recordarse a sí misma que es musulmana y tiene que seguir una serie de normas. Dice que el pañuelo la protege de miradas indeseadas (voy a tener yo que ponerme uno para que no me acosen en el autobús mireuste), es decir: te insultan por tu religión pero no por tu cuerpo. Ella es que tenía un vacio interno, algo le faltaba y ese algo se lo dio el pañuelo.

Amal Lazaar cuenta que el velo te lo pones no por un hombre o por ti misma sino por Dios, para ir al paraíso. Dice que antes las mujeres lo llevaban por tema machismo pero ahora lo llevan porque ellas quieren. Una de sus amigas explica que no se quitan el pañuelo con los novios porque esa relación puede romperse. Otra dice que mostrar tu feminidad y rebelión para con la sociedad es llevarlo. Sobre las relaciones sexuales antes del matrimonio corren un tupido velo. A la hora de buscar pareja, necesita que esa persona se compenetre con ella. Dice que no puede compartir mesa con una persona que coma cerdo porque ella no come cerdo – espero que se refiera a su pareja y no a cualquier amig@ que no sea musulmán/a porque entonces no veas lo diverso que debe ser su círculo de amistades.

Silvia Cerrada cuenta que es la única española conversa de su grupo de amigas, trabaja en un teatro y sorprende a la gente por ser muy bromista. Cree que cuando se ha presentado a puestos de trabajo relacionados con el teatro el pañuelo la ha beneficiado por ser una decisión arriesgada (¿osea que lo utiliza como elemento exótico?). Más adelante cuenta que jamás pensó que un trozo de tela pudiese llenarla y darle esa identidad que no acababa de encontrar entre su gente… la rechazaban y la rechazan y ella sigue siendo española.

Nadia Harbouli es española, ha ido a colegios públicos y creció con la sensación de estar entre dos mundos porque en casa sus padres le enseñaban unos valores y luego en la calle veía otra realidad. En plena adolescencia tuvo que hacer un balance con lo que se encontraba más a gusto y claro, la familia pudo más que l@s amig@s. El padre habla de las amigas de esa época que no le gustaban porque iban con minifalda, cigarrillos en la mano, entrando a bares así que tuvo que hablar y dialogar con ella y al ser ella sola la que decidió ponerse el pañuelo él se quedó tranquilo porque iba por buen camino. Es la única casada del grupo, su marido es un español converso y destaparse ante él fue un momento religioso tremendo para los dos.

Marian Harbouli es también española, hermana de Nadia, se puso el pañuelo y se lo quitó porque tenía muchas dificultades en el trabajo y con la gente. Nadia se mete en la conversación y dice que ella cree que a su hermana no le ha llegado esa llamada de dentro que te pide ponerte el pañuelo. Después dice que islámicamente cuando a la niña le llega el primer período es cuando hay que empezar a cubrirle la cabeza , peor a una adolescente española le es muy difícil ponerse el pañuelo a esas edades. Marian dice que ponerse el pañuelo en España es más difícil que en un país musulmán (que tire para Irán o Afganistán donde las niñas de 4 y 5 años van con pañuelos y burkas).
















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