Isaac Pérez y Julio Anderson

Isaac Pérez y Julio Anderson han sido víctimas de la violencia machista pero no sus nombres no estarán entre los leídos el próximo 8 y sus caras no se verán en presentaciones en PowerPoint en diferentes actos feministas. Isaac Pérez y Julio Anderson eran una pareja homosexual que fue asesinada a sangre fría por un homófobo una noche de julio del 2006.

Hay quien ha dicho que si los asesinados hubieran sido mujeres ese hombre no habría sido declarado inocente. Si el asesino hubiera sido una mujer, tampoco. Las mujeres rara vez tenemos derecho a defensa propia. Si una mujer hasta arriba de cocaína y alcohol hubiera llegado a un bar y se hubiera ido hora más tarde a casa de un camarero con el novio o la novia, si los hubiera asesinado y hubiera robado diferentes objetos y le hubiera después prendido fuego a los cuerpos y a la casa, en el juicio se la habría acusado a ella de ser una mala puta, ladrona y asesina; y como tal se la habría condenado. Me temo además que en ese caso el jurado la habría condenado no por el asesinato sino por estar fuera de su casa haciendo lo que no debería a vete a saber qué horas. Si rizamos el rizo y nos ponemos en el caso de que la asesina fuese una mujer y lesbiana, ya no habría ni necesidad de juicio – se la metería en la cárcel y se tiraría la llave mientras se escriben veinte mil mentiras sobre ella en la prensa (¿no os acordáis ya de lo de Dolores Vázquez?) y aquí no ha pasado nada.

Pero sí ha pasado. Pasa que el asesino de una pareja homosexual es un hombre y el jurado considera que defender su honor y su hombría justifica las 57 puñaladas. 57 puñaladas… una chiquillada, cosa de hombres ya se sabe, para nada son ensañamiento que ya se sabe que los homosexuales se pasan el día en el gimnasio y poniéndose cremas que les dan superpoderes. 57 más les tenía que haber metido. Para terminar de rematar la jugada, la juez acaba de imponerle una condena de 20 años por el incendio – matar puede matar a todos los maricones que quiera pero poner en riesgo la vida de los inquilinos del resto del edificio es ya hacer un feo mireuste.

Yo no me opongo a los jurados populares siempre que se vigile a quien se está seleccionando porque si resulta que coges a gente sin educación alguna y sin dos dedos de frente mal vamos a acabar. No sé qué criterio utilizan a la hora de hacer la selección – aquí es a voleo, por estar empadronado te mandan citaciones como jurado. Se intenta que haya 50% de hombres y 50% de mujeres. Después tienes que pasar una criba porque se toman en serio los juicios y no dejan que se les cuelen homófobos, racistas, fanáticos de la religión que sea o machistas así como así.

Lo que no veo bien es que el jurado popular tenga la última palabra. Habiendo pruebas, un juez tiene el deber de o bien enmendar el desaguisado del jurado o bien declarar el juicio nulo y que empiece otra vez el proceso. En este caso hay hasta una confesión del asesino. Pase que el jurado no esté entrenado o sea tan homófobo como el asesino pero ¿y la juez? ¿por qué no tiene autoridad para desdecir al jurado popular? Y si tiene esa autoridad ¿por qué ha pasado de las pruebas y la confesión?

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