Lobotomías en pleno siglo XXI
* * editado el 5 de noviembre del 2010 para aclarar que “el de las tortas” es Antonio Meño y que más de veinte años después de que lo dejasen así por una operación de cirugía nasal (estética o correctora) la familia sigue de juicios intentando averiguar qué pasó en quirófano.
Mary Lou Zimmerman era una mujer de mediana edad que a los 58 años se sometió a una lobotomía para controlar su trastorno obsesivo compulsivo. Un cirujano de Cleveland le hizo cuatro agujeros en el cráneo combinando una cingulotomía con una capsulotomía dejándola con una minusvalía que hace que necesite atención las 24 horas del día. En el 2002, un jurado condenó al hospital a indemnizar a Mary Lou y su marido con $7,500,000.
Lobotomía, leucotomía, cingulotomía, capsulotomía… no importa el nombre que se le dé. Parece algo del pasado pero en EEUU y Canadá se está tratando a mujeres con ellas y en la India y Japón se está experimentando con niños. Experimentos, sí. Porque las lobotomías está demostrado que sólo sirven para arruinarle la vida a la persona a la que hayan lobotomizado (no sé a que esperan para retirarle el premio Nobel a Egas Moniz). Si a mediados de los 90 ya había en España un pobretico que se había quedado pa’echarle azúcar a las tortas (no me acuerdo del nombre pero sí de la madre que iba contando por todos los programas como se pasaron con las radiaciones o no sé qué rollo), no me sorprendería que se siguiera haciendo tratamientos experimentales de cirugía en el cerebro.
Desafortunadamente se sigue lobotomizando a la gente aunque ahora que tienen laser y más medios han dejado de hacerlo con un picahielos como aquel que dice. Los propios médicos reconocen que las pacientes ideales son: (a) chicas anoréxicas o con trastorno del comportamiento obsesivo compulsivo, (b) mujeres mayores que por lo general están divorciadas o son viudas, no tienen familiares y tienen una depresión de caballo o algún trastorno que no puedan controlarle con medicación.
Chicas adolescentes y mujeres. No, no es coincidencia que los cirujanos pongan más pegas a la hora de lobotomizar a un hombre. En esta sociedad todavía machista y falocentrica se espera que el hombre sea el que trabaje y lleve dinero a la casa. Un hombre lobotomizado no puede trabajar y/o rara vez alcanzara el nivel de ingresos que tenga un hombre no lobotomizado mientras que una mujer lobotomizada se convierte en alguien dócil y sumisa que puede seguir siendo ama de casa. Parece de película de ciencia ficción o directamente de miedo. Y da miedo, la verdad. Da miedo. Nos la están metiendo doblada y nosotras sin enterarnos.
Pocos son los médicos que admiten abiertamente pertenecer a la International Society of Psychiatric Surgery. Hay mucho secretismo: esta asociación tiene visibilidad nula o escasa en la web, no tienen página web propia y sólo se hace referencia a la formación oficial de la sociedad en un congreso en Madrid el 9 de septiembre de 1975. En España, los pocos cirujanos que salen en una simple búsqueda de google tienen pinta de carniceros más que de médicos serios.
En EEUU, sin mojarse diciendo si pertenecen o no a la International Society of Psychiatric Surgery, Petter Lindstrom utiliza cirugía laser y ultrasonidos en operaciones con pacientes del Children’s Hospital de San Francisco. De ellos, el 72% de los psicóticos y el 80% de los neuróticos son mujeres. En Canadá, además de lo mencionado anteriormente, se hacen lobotomías para intentar controlar los síntomas del Parkinson.
Sé que no soy una experta pero si tengo amigas que son psiquiatras, psicólogas y psiquiatras forenses. Las lobotomías son una aberración. Hoy en día con terapia y medicación pueden controlarte cualquier cosa así que si tu médico te dice que te puede arreglar lo que tengas con algo que remotamente se parezca a una lobotomía, corre a denunciarlo y búscate otro médico.
Mary Lou Zimmerman era una mujer de mediana edad que a los 58 años se sometió a una lobotomía para controlar su trastorno obsesivo compulsivo. Un cirujano de Cleveland le hizo cuatro agujeros en el cráneo combinando una cingulotomía con una capsulotomía dejándola con una minusvalía que hace que necesite atención las 24 horas del día. En el 2002, un jurado condenó al hospital a indemnizar a Mary Lou y su marido con $7,500,000.
Lobotomía, leucotomía, cingulotomía, capsulotomía… no importa el nombre que se le dé. Parece algo del pasado pero en EEUU y Canadá se está tratando a mujeres con ellas y en la India y Japón se está experimentando con niños. Experimentos, sí. Porque las lobotomías está demostrado que sólo sirven para arruinarle la vida a la persona a la que hayan lobotomizado (no sé a que esperan para retirarle el premio Nobel a Egas Moniz). Si a mediados de los 90 ya había en España un pobretico que se había quedado pa’echarle azúcar a las tortas (no me acuerdo del nombre pero sí de la madre que iba contando por todos los programas como se pasaron con las radiaciones o no sé qué rollo), no me sorprendería que se siguiera haciendo tratamientos experimentales de cirugía en el cerebro.
Desafortunadamente se sigue lobotomizando a la gente aunque ahora que tienen laser y más medios han dejado de hacerlo con un picahielos como aquel que dice. Los propios médicos reconocen que las pacientes ideales son: (a) chicas anoréxicas o con trastorno del comportamiento obsesivo compulsivo, (b) mujeres mayores que por lo general están divorciadas o son viudas, no tienen familiares y tienen una depresión de caballo o algún trastorno que no puedan controlarle con medicación.
Chicas adolescentes y mujeres. No, no es coincidencia que los cirujanos pongan más pegas a la hora de lobotomizar a un hombre. En esta sociedad todavía machista y falocentrica se espera que el hombre sea el que trabaje y lleve dinero a la casa. Un hombre lobotomizado no puede trabajar y/o rara vez alcanzara el nivel de ingresos que tenga un hombre no lobotomizado mientras que una mujer lobotomizada se convierte en alguien dócil y sumisa que puede seguir siendo ama de casa. Parece de película de ciencia ficción o directamente de miedo. Y da miedo, la verdad. Da miedo. Nos la están metiendo doblada y nosotras sin enterarnos.
Pocos son los médicos que admiten abiertamente pertenecer a la International Society of Psychiatric Surgery. Hay mucho secretismo: esta asociación tiene visibilidad nula o escasa en la web, no tienen página web propia y sólo se hace referencia a la formación oficial de la sociedad en un congreso en Madrid el 9 de septiembre de 1975. En España, los pocos cirujanos que salen en una simple búsqueda de google tienen pinta de carniceros más que de médicos serios.
En EEUU, sin mojarse diciendo si pertenecen o no a la International Society of Psychiatric Surgery, Petter Lindstrom utiliza cirugía laser y ultrasonidos en operaciones con pacientes del Children’s Hospital de San Francisco. De ellos, el 72% de los psicóticos y el 80% de los neuróticos son mujeres. En Canadá, además de lo mencionado anteriormente, se hacen lobotomías para intentar controlar los síntomas del Parkinson.
Sé que no soy una experta pero si tengo amigas que son psiquiatras, psicólogas y psiquiatras forenses. Las lobotomías son una aberración. Hoy en día con terapia y medicación pueden controlarte cualquier cosa así que si tu médico te dice que te puede arreglar lo que tengas con algo que remotamente se parezca a una lobotomía, corre a denunciarlo y búscate otro médico.
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