Día Mundial del Sida 2009
Hay quien todavía se pregunta por qué necesitamos celebrar el Día Mundial del Sida con la de información que hay sobre el tema, lo puestas que estamos todas, las precauciones que tomamos y lo bien que viven los seropositivos. Yo me pregunto que en qué planeta vive esta gente si está claro que habría que seguir hablando del Sida y de otras enfermedades e infecciones de transmisión sexual no sólo hoy sino los otros 364 días del año.
Primero, que haya información sobre el tema no se equipara con un mayor uso del preservativo ni otros métodos de barrera. Se me ponen los pelos como escarpias cada vez que oigo a una mujer decir que ella, como está tomando la píldora, no usa preservativo con su pareja porque se fía de él (fíate de la Virgen y no corras guapa). También sufro cuando otras amigas y compañeras de trabajo me cuentan que salen de marcha y se acuestan con el primero que pillan sin protegerse porque no tiene pinta de estar enfermo. Volvemos a lo de siempre: el o la que tenga sida, sífilis, hepatitis, clamidia, gonorrea, herpes y otras enfermedades/infecciones de transmisión sexual no van a llegarnos con un cartelito en la frente que diga lo que tiene.
Segundo, arrimando el ascua a mi sardina, hay que hablar, prevenir y curar a mujeres hetero y lesbianas que no se protegen porque no pueden o porque creen que su riesgo es tan reducido que no merece la pena utilizar métodos de barrera. No hace falta irnos a un país tercermundista para encontrar a mujeres que no están en posición de negociar el uso del preservativo. En cualquier país occidental supuestamente avanzado cualquier hombre se puede dar el lujo de ponerle los cuernos a la mujer sin protegerse, volver a casa y acostarse con ella sin usar preservativo porque en una relación supuestamente monógama se sobreentiende que no hay necesidad de usarlos. Todavía peor: incluso con la de materiales que se van a repartir a cuenta del Día Mundial del Sida, la información disponible para mujeres es escasa por no decir que inexistente.
Tercero, que las personas seropositivas vivan bien es algo de película norteamericana de amor y lujo. En el mejor de los supuestos viven más años, tienen que tomar menos pastillas, los efectos secundarios son más llevaderos, pero todavía hay muy poca información disponible para las familias. Durante años las campañas de prevención han hecho mucho hincapié en cómo no se transmite el Sida como si con decir que puedes besar, tocar y comer del mismo plato que un seropositivo se solucionase otros problemas como, por ejemplo, cómo hacer frente a los cambios de humor que producen estas o aquellas pastillas. Tengo un amigo que en Thanksgiving no ha podido estar con su familia no por ser seropositivo sino porque no lo aguantan y no lo aguantan porque está o de mala leche o flojo de risa según la pastilla que le haya tocado tomarse ese día.
Cuarto, hay que acabar con el estigma. Siendo el Sida una enfermedad tratable y llevadera que permite a los enfermos hacer vida normales, no podemos permitir que se les siga castigando desde un punto de vista laboral, sanitario o de servicios sociales. Precisamente esta semana se ha hecho público un estudio realizado por el Departamento de Desarrollo Internacional y la Federación Internacional de Planned Parenthood en el Reino Unido sobre Sida y calidad de vida. 1 de cada 5 personas viviendo con esta enfermedad fue atacada o amenazada el año pasado. De 867 seropositiv@s entrevistad@s, 2/3 pensaban que sus historiales médicos no eran confidenciales, el 18% vio estatus como seropositivo revelado sin su consentimiento y el 12% sufrió algún tipo de agresión física debido a su enfermedad.
Primero, que haya información sobre el tema no se equipara con un mayor uso del preservativo ni otros métodos de barrera. Se me ponen los pelos como escarpias cada vez que oigo a una mujer decir que ella, como está tomando la píldora, no usa preservativo con su pareja porque se fía de él (fíate de la Virgen y no corras guapa). También sufro cuando otras amigas y compañeras de trabajo me cuentan que salen de marcha y se acuestan con el primero que pillan sin protegerse porque no tiene pinta de estar enfermo. Volvemos a lo de siempre: el o la que tenga sida, sífilis, hepatitis, clamidia, gonorrea, herpes y otras enfermedades/infecciones de transmisión sexual no van a llegarnos con un cartelito en la frente que diga lo que tiene.
Segundo, arrimando el ascua a mi sardina, hay que hablar, prevenir y curar a mujeres hetero y lesbianas que no se protegen porque no pueden o porque creen que su riesgo es tan reducido que no merece la pena utilizar métodos de barrera. No hace falta irnos a un país tercermundista para encontrar a mujeres que no están en posición de negociar el uso del preservativo. En cualquier país occidental supuestamente avanzado cualquier hombre se puede dar el lujo de ponerle los cuernos a la mujer sin protegerse, volver a casa y acostarse con ella sin usar preservativo porque en una relación supuestamente monógama se sobreentiende que no hay necesidad de usarlos. Todavía peor: incluso con la de materiales que se van a repartir a cuenta del Día Mundial del Sida, la información disponible para mujeres es escasa por no decir que inexistente.
Tercero, que las personas seropositivas vivan bien es algo de película norteamericana de amor y lujo. En el mejor de los supuestos viven más años, tienen que tomar menos pastillas, los efectos secundarios son más llevaderos, pero todavía hay muy poca información disponible para las familias. Durante años las campañas de prevención han hecho mucho hincapié en cómo no se transmite el Sida como si con decir que puedes besar, tocar y comer del mismo plato que un seropositivo se solucionase otros problemas como, por ejemplo, cómo hacer frente a los cambios de humor que producen estas o aquellas pastillas. Tengo un amigo que en Thanksgiving no ha podido estar con su familia no por ser seropositivo sino porque no lo aguantan y no lo aguantan porque está o de mala leche o flojo de risa según la pastilla que le haya tocado tomarse ese día.
Cuarto, hay que acabar con el estigma. Siendo el Sida una enfermedad tratable y llevadera que permite a los enfermos hacer vida normales, no podemos permitir que se les siga castigando desde un punto de vista laboral, sanitario o de servicios sociales. Precisamente esta semana se ha hecho público un estudio realizado por el Departamento de Desarrollo Internacional y la Federación Internacional de Planned Parenthood en el Reino Unido sobre Sida y calidad de vida. 1 de cada 5 personas viviendo con esta enfermedad fue atacada o amenazada el año pasado. De 867 seropositiv@s entrevistad@s, 2/3 pensaban que sus historiales médicos no eran confidenciales, el 18% vio estatus como seropositivo revelado sin su consentimiento y el 12% sufrió algún tipo de agresión física debido a su enfermedad.
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