Ataque al LGBT Center de Nueva York
Ayer por la mañana a primera hora el personal y los voluntarios del LGBT Center alucinaron cuando al llegar a trabajar se encontraron con una bandera LGBT a medio quemar y algunos posters destrozados en la puerta del centro. La policía y la dirección del LGBT Center van a investigar si se trata de un crimen de odio y han pedido la colaboración ciudadana porque dentro del LGBT Center hay cámaras de seguridad pero por lo que parece fuera no. Mis amigas y yo estamos que no nos lo creemos. Cabreadas, indignadas y también con un poco de miedo – porque aunque no se sepa a ciencia cierta que sea un crimen de odio, ¿quién no te dice a ti que un/a loc@ no puede esperarte con gasolina y cerillas en la puerta para quemarte viva cuando te vea salir por ser lesbiana? Lo hacen a diario en otras partes del mundo y tendemos a pensar que en Nueva York no pasan cosas de estas pero también pensábamos que en Nueva York no quemaban banderas del arcoíris y mira tú por dónde nos han salido.
El LGBT Center es como una segunda casa para muchísim@s lesbianas, gays, bisexuales y transexuales no sólo de Nueva York sino de EEUU y el mundo. Servidora ha sido voluntaria en diferentes áreas y rara es la semana que no paso porque quiera comprarme algún libro, vaya a alguna fiesta, haya quedado con una amiga (para la que sea de Córdoba, quedar allí es como quedar en la puerta del Corte Inglés), me dé el apretón y tenga que entrar al baño, quiera darme un repaso antes de una cita o antes de los Butch Femme Socials en el milagroso espejo del baño de la segunda planta (hay 2 baños en cada planta, los de la segunda son all-gender y los espejos son de muerte {¡qué guapa se ve una en ellos!}) o simplemente quiera coger revistas/folletos/condones y demás cosas que dan gratis.
Tengo una amiga que dice que veremos a ver si en lugar de crimen de odio no ha sido algún/a loc@ de los que necesitan pastillas pero pasan de tomárselas – y no tengo más remedio que darle la razón porque en el centro hay programas para lesbianas, gays, bisexuales y transexuales con problemas mentales y sé de un caso en el que con un diagnostico de bipolaridad esa persona no se está tomando las pastillas porque “no las necesita”. Es más, si viviera mi amigo Marck, que murió a principios de año el pobretico mío, lo primero que habría hecho habría sido llamarlo para ver si había sido él. Así que a saber quién haya sido.
El LGBT Center es como una segunda casa para muchísim@s lesbianas, gays, bisexuales y transexuales no sólo de Nueva York sino de EEUU y el mundo. Servidora ha sido voluntaria en diferentes áreas y rara es la semana que no paso porque quiera comprarme algún libro, vaya a alguna fiesta, haya quedado con una amiga (para la que sea de Córdoba, quedar allí es como quedar en la puerta del Corte Inglés), me dé el apretón y tenga que entrar al baño, quiera darme un repaso antes de una cita o antes de los Butch Femme Socials en el milagroso espejo del baño de la segunda planta (hay 2 baños en cada planta, los de la segunda son all-gender y los espejos son de muerte {¡qué guapa se ve una en ellos!}) o simplemente quiera coger revistas/folletos/condones y demás cosas que dan gratis.
Tengo una amiga que dice que veremos a ver si en lugar de crimen de odio no ha sido algún/a loc@ de los que necesitan pastillas pero pasan de tomárselas – y no tengo más remedio que darle la razón porque en el centro hay programas para lesbianas, gays, bisexuales y transexuales con problemas mentales y sé de un caso en el que con un diagnostico de bipolaridad esa persona no se está tomando las pastillas porque “no las necesita”. Es más, si viviera mi amigo Marck, que murió a principios de año el pobretico mío, lo primero que habría hecho habría sido llamarlo para ver si había sido él. Así que a saber quién haya sido.
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