Padres coraje

Leía anoche en El Mundo una noticia sobre un padre gaditano ingresado en el hospital por una bajada de azúcar y presión arterial después de estar 8 días en huelga de hambre porque no le dejan ver a sus hijos. Animado y jaleado por la Asociación por la Protección Integral de la Familia de Cádiz, que lucha por la implantación de forma sistemática de la custodia compartida en todos las separaciones y/o divorcios, este hombre decidió dejar de comer para llamar la atención sobre su caso y, de paso, sobre la situación de los miles de padres acosados por el sistema legal español y por mujeres con mucha imaginación. Porque, por supuesto, si este hombre no tiene la custodia de sus hijos (ni siquiera la compartida) no es porque tenga una orden de alejamiento de su ex y porque el caso siga en los tribunales. Tampoco es porque él sea un mal padre, novio, marido o pareja. No. Según él, no puede ver a sus hijos porque su ex pareja tiene demasiado tiempo libre y se entretiene levantando falsos testimonios.

Por más que se empeñen este padre coraje y esa asociación (que entre sus noticias tiene algunas referentes a denuncias falsas por malos tratos) en España a día de hoy las órdenes de alejamiento no se reparten alegremente. Hay un proceso, debe haber pruebas, debe existir una situación de riesgo para que un juez o una jueza dicte una orden de alejamiento y le dé la custodia (aunque sea temporal) a la madre se ponga este hombre como se ponga.

Ahora que yo me pregunto por qué en un periódico de tirada nacional se le da bombo y platillo a la huelga de hambre de este padre coraje que ha estado detenido, que tiene una orden de alejamiento y que tiene un juicio pendiente por malos tratos. ¿Es que la presunción de inocencia sólo la merecen los hombres? Por mucha huelga de hambre que haga, la orden de alejamiento y el juicio por malos tratos no se los quita nadie. Yo soy el juez o la jueza y no sólo le doy la custodia indefinida de los niños a su ex pareja sino que además me aseguro de que a él le hagan una evaluación psiquiátrica antes de dejar que vea a los niños (si es que puede verlos en el futuro) porque, lo mismo que se le ha ido la olla para ponerse en huelga de hambre se le puede ir la olla para fugarse con ellos a otro país o matarlos en plan revancha.

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