España no es Hollywood
Un juez acaba de darle a la todavía mujer de Charlie Sheen una orden de alejamiento contra él y la custodia de sus hijos. Ella ha presentado una declaración jurada con su testimonio y algunas foros pero al juez no le ha hecho falta leer lo uno ni ver lo otro: ha tomado medidas cautelares y más adelante se verá en un juicio si ha habido o no maltrato, si hay o no hay motivos verdaderos para esa orden de alejamiento. Genial el juez. Acertadísimo. Acertadísima también la policía que antes de 12 horas ha ido a que Charlie Sheen entregase los niños y después se los ha llevado a la madre. Estas velocidades en dictar una orden de alejamiento y asegurarse de que los menores estén con una persona responsable no es porque sea un caso de violencia doméstica entre famosos sino porque aquí tienden a pecar de cautos y prefieren poner los medios necesarios para evitar un asesinato. Aquí – por muy malos que sean los yanquis para veinte mil cosas – se toman en serio los derechos tanto de las mujeres como de los niños en el mejor de los casos. En el peor, los jueces se cubren las espaldas no vaya a ser que una mujer sea asesinada por el marido y luego la opinión pública se les eche encima y se queden ellos sin trabajo.
En España por el contrario, tenemos un sistema legal tan perfecto y maravilloso que se dan casos como el de Rafaela – mujer asesinada por su marido al que el juez había absuelto de malos tratos y al que le había retirado una orden de alejamiento porque según él no había motivos para ello. La fiscalía recurrió la sentencia absolutoria, en esas entremedias él la mató el verano del año pasado y ahora sale el juicio donde ratifican la condena absolutoria. En el primer juicio el juez no se creyó la versión de Rafaela por verla “demasiado tranquila” cuando contaba lo que le había pasado (es que además de maltratadas ahora hay que ser una Nuria Espert cuando va una a juicio a contarlo mireuste). Ahora basan la sentencia absolutoria en que Rafaela no está viva para repetir su testimonio y la grabación del juicio original no tiene la claridad/calidad suficiente para ser admisible como prueba. Pa’no echar gota. De verdad, pa'no echar gota que insulten y atropellen los derechos de Rafaela después de muerta y, de paso, abran la puerta a que el tío pueda decir en el juicio por asesinato que "se le cruzaron los cables", "fue un calentón", "mireuste señoría, es que la quería demasiado"… porque, total, antecedentes no tiene. Con estas dos absoluciones se viene a decir que ella era una mentirosa (pero además mala mentirosa porque se la veía venir, se notaba que mentía y por eso a él se le absolvió dos veces) y él un santo varón al que se le calentaron los huevos un día harto de falsos testimonios y la mató "en un pronto". Ala, ya le hemos quitado ahí no sé cuántos años de condena. Súmale terapias y rollitos modernos en prisión y verás lo rápido que sale ese de la cárcel.
En España por el contrario, tenemos un sistema legal tan perfecto y maravilloso que se dan casos como el de Rafaela – mujer asesinada por su marido al que el juez había absuelto de malos tratos y al que le había retirado una orden de alejamiento porque según él no había motivos para ello. La fiscalía recurrió la sentencia absolutoria, en esas entremedias él la mató el verano del año pasado y ahora sale el juicio donde ratifican la condena absolutoria. En el primer juicio el juez no se creyó la versión de Rafaela por verla “demasiado tranquila” cuando contaba lo que le había pasado (es que además de maltratadas ahora hay que ser una Nuria Espert cuando va una a juicio a contarlo mireuste). Ahora basan la sentencia absolutoria en que Rafaela no está viva para repetir su testimonio y la grabación del juicio original no tiene la claridad/calidad suficiente para ser admisible como prueba. Pa’no echar gota. De verdad, pa'no echar gota que insulten y atropellen los derechos de Rafaela después de muerta y, de paso, abran la puerta a que el tío pueda decir en el juicio por asesinato que "se le cruzaron los cables", "fue un calentón", "mireuste señoría, es que la quería demasiado"… porque, total, antecedentes no tiene. Con estas dos absoluciones se viene a decir que ella era una mentirosa (pero además mala mentirosa porque se la veía venir, se notaba que mentía y por eso a él se le absolvió dos veces) y él un santo varón al que se le calentaron los huevos un día harto de falsos testimonios y la mató "en un pronto". Ala, ya le hemos quitado ahí no sé cuántos años de condena. Súmale terapias y rollitos modernos en prisión y verás lo rápido que sale ese de la cárcel.
Comments
Post a Comment