Hena Akhter

Hena fue violada por su primo y condenada a 101 latigazos por adulterio por el imán de la mezquita local. Su primo y violador, que le triplicaba la edad y es padre de un compañero de clase de Hena, le había echado el ojo y la acosaba desde que volvió con su familia a la aldea de Hena hace un año. Fíjate cómo sería la cosa que los padres denunciaron el acoso a un tribunal islámico y les dieron $1,000 como compensación por el acoso. No se sabe cómo, su violador se la llevó a la choza donde vive y la violó. La mujer del violador llegó y en lugar de interrumpir la violación, pedir ayuda, hacer que detuvieran a su marido o tener una reacción medianamente normal cuando ves que están violando a alguien, lo que hizo la tía fue pegarle un palizón de muerte a Hena y denunciarla al tribunal islámico por acostarse con su marido. He de decir que a él lo condenaron a 201 latigazos. Siempre se dice que los hombres se van de rositas y en este caso hay que reconocer que le iban a pegar 201 latigazos por tener una relación extramatrimonial (qué gusto ver una sociedad donde la violación "no existe"); lo que pasa es que consiguió zafarse y salir corriendo a los pocos latigazos (sigue en paradero desconocido).

A finales de enero o principios de febrero eel se fue prácticamente de rositas y a Hena le dieron 70 latigazos antes de que perdiese el conocimiento. Estuvo en un hospital una semana o diez días con heridas y hemorragias internas graves hasta que murió. No sé si no pudieron hacer más por salvarla o si su familia no podía permitirse el tratamiento como ha pasado en otros casos. Lo que sí se sabe es que el equipo médico que hizo la autopsia tuvo los santos cojones de decir que la causa de la muerte fue un suicidio. Pa’no echar gota que diríamos en mi tierra. La opinión pública se le echó encima al hospital y a la policía de la zona. Acabaron exhumando el cuerpo para hacer una nueva autopsia y confirmar que la niña murió por una hemorragia interna a consecuencia de los latigazos.

Casi dos meses después de la muerte de Hena, su familia sigue bajo protección policial porque temen represalias después de haber hablado públicamente sobre el caso y haber arremetido contra el imán y toda la comunidad que consideraba que su hija merecía morir por ser una guarra robamaridos.

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