Lesbofobia en Iowa

Cuando un negocio se anuncia como gay friendly, lo que pierden en clientes LGBTfobos lo ganan en clientes LGBT y aliados. Si los negocios se anunciasen como LGBTfobos nos ahorraríamos disgustos y campañas de boicot como está última a una pastelería de Iowa (basta con que no compres pasteles/tartas y/o les escribas diciéndoles lo que te parece su política lesbofoba si Iowa te pilla tan lejos como a mí):

Victoria’s Cake Cottage
420 NW 51st Pl
Des Moines, IA 50313

Email: vgchildress@hotmail.com
Página web: http://weddingcakesdesmoines.com/

La dueña, Victoria Childress, aceptó una cita con una clienta que venía no recuerdo si de otra ciudad u otro estado. Cuando la cliente se presentó en la pastelería con su novia para probar tartas y decidir cual encargar para la boda, Victoria les preguntó si la novia era su hermana o una amiga, al responderle que era su pareja y futura esposa les dijo que sus convicciones religiosas no le dejaban hacerles la tarta de novias y las echó de la pastelería. Con buenos modales, con una sonrisa de oreja a oreja, pero las mandó para su casa sin tarta y con cara de gilipollas por haberle aguantado discursito moralista en plan “soy una buena cristiana, soy mejor que vosotras pobres lesbianas descarriadas y condenadas sin valores cristianos”. Victoria Childress después ha defendido su postura en cadenas de radio y en televisiones locales diciendo que como cristiana y dueña de un negocio está en su derecho de no atender a una pareja de lesbianas y que lo que ha hecho no es discriminarlas sino vivir su propia vida basándola en unos valores religiosos que las lesbianas no comparten. La pregunta que, que yo sepa, nadie le ha hecho a esa bendita señora es si tampoco les vende tartas a parejas de heterosexuales divorciados que se casen en segunda nupcias, a madres solteras que quieran tartas de cumpleaños para sus hij@s y cualquier tipo de pastel o exquisitez a tantas y tantas personas que no viven sus vidas basándose en el código moral bíblico – que no hace falta ser lesbiana, gay, bisexual o transexual para arder en el infierno mireuste. Basta con desear a la mujer de tu prójimo (actúes o no sobre ese deseo), estar con la regla, tener tatuajes, trabajar en sábado… para que no te vendan pasteles ni tartas. Claro que seguramente esa mujer no es tan estricta porque si lo fuera se le vendría abajo el negocio.

No es lo mismo anunciarse como LGBT friendly que poner en tu escaparate que no le vendes a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. Corres el riesgo de quedarte sin clientela no ya LGBT sino hetero tanto de familiares y amig@s directos de LGBTs sino de aliados hetero que no quieran dejarse ni un sólo dólar en un negocio LGBTfobo. Intercambia “LGBT” por “negr@s, judí@s, gitan@s, madres solteras” o cualquier otra cosa y saltan todas las alarmas: o las autoridades pertinentes les cierran el chiringo en 2 días o lo tienen que cerrar ellos por quedarse sin clientela. A pesar de ciertos radicales, cada día son menos las personas que quieren dejarse dinero en negocios racistas, machistas o LGBTfobos y menos l@s distribuidor@s/empresari@s que quieren asociar su nombre con el de un negocio racista, sexista, machista o LGBTfobo.

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