Mujeres que han sabido perdonar

Hoy está el patio lésbico español revuelto porque anoche en la entrega de los premios Goya Elena Anaya soltó un cursi “mi amor” en lugar de nombrar a su pareja como haría cualquier actriz heterosexual y porque los medios de comunicación tampoco la nombran como sí hacen con las parejas de otr@s actores/actrices. A mí que su novia se llame Pepita o Juana me da lo mismo. Me parece curioso que la Anaya salga en bolas en la mayoría de sus películas y luego para otras cosas sea tan tímida – aunque tampoco puedo hablar muy alto porque todavía no he visto Una habitación en Roma por razones que ya expliqué en su día (léanse aquí) y la de Almodóvar he pasado de verla por su apoyo al violador y/o pedófilo de Roman Polanski.

De todas formas, lo que más me ha llamado la atención de los Goyas fueron las palabras de María León al aceptar su Goya a la mejor actriz de reparto. Se lo dedicó a todas las mujeres víctimas del franquismo “que han sabido perdonar pero no olvidan”, que queda muy bonito en televisión pero no deja de ser la leche. ¿Mujeres que han sabido perdonar? ¿han sabido perdonar o no les ha quedado más remedio? En un país que todavía tiene miles de muert@s tirad@s en cunetas, que pone una traba tras otra para que se investiguen los crímenes del franquismo (incluyendo el robo de niñ@s), que no reconoce la violación como un crimen de guerra durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, ¿qué opción real han tenido y tienen las víctimas del franquismo? ¿qué apoyos tenían esas mujeres cuando Franco estaba vivo y qué apoyo tienen ahora cuando interés hay, sí, tod@s queremos que cuenten sus historias pero no se les va a dar una indemnización ni una pensión del gobierno? Mujeres que fueron humilladas públicamente (rapadas al cero, obligadas a tomar aceite de ricino para cagarse delante de todo el pueblo, etc), maltratadas, torturadas y violadas sin opción a defenderse, sin opción a llevar a sus torturadores, violadores o asesinos a la cárcel, sin opción a hablar con nadie… No es que hayan sabido olvidar, es que no les ha quedado más remedio.

Es como si ahora alguien dice que admira a las mujeres de Ruanda, a las afganas o a las iraníes. Las mujeres de Ruanda viven puerta con puerta con sus violadores desde mediados de los 90s. ¿Creéis que son felices? ¿creéis que más de una y más de dos no los mataría a palos o los envenenaría si ellas también pudieran no ser llevadas a juicio por sus crímenes? Es que no les queda otro remedio. Hasta hace relativamente poco no han empezado a trabajar con ellas las ONGs internacionales y a presionar para que el gobierno les preste la atención psicológica y sanitaria que necesitan.

O como si dentro de 20 años se hablase de las afganas o iraníes de hoy en día como “pioneras” y ejemplo de mujeres sacrificadas que supieron perdonar a sus maridos por obligarlas a llevar un burka, mutilarlas, echarles ácido por encima, violarlas, maltratarlas o quemarlas vivas. ¿Creéis que las afganas o las iraníes son felices viviendo bajo el yugo de sus padres o maridos? ¿creéis que son felices viviendo bajo normas tan estúpidas como innumerables? Es que no les queda otro remedio porque ni en las conversaciones de paz entre EEUU, el gobierno temporal iraní y los talibanes ni en los planes de reconstrucción de sus países han contado con ellas.

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