Mar Esquembre: Terrorismo consentido
© Mar
Esquembre, AmecoPress
“Silencio,
silencio y más silencio. Indiferencia política, institucional y también
ciudadana. Es terrorismo y no se combate. No sólo eso, lo peor es que se
alienta y de muchas formas”
“… se
cumplen dos años, diez meses y trece días desde el último asesinato cometido
por ETA en España. Cuando escribo estas líneas todavía no se han cumplido
siquiera 48 horas desde el último asesinato cometido por el machismo en España”
Desde
que el martes por la tarde se conociera la sentencia del Tribunal
Constitucional (TC) a favor de la legalización de Sortu, hemos leído y
escuchado enérgicas condenas al terrorismo etarra trufadas de alguna absurda
propuesta de reforma como la de Esperanza Aguirre. Incluso en la citada
sentencia se incluye un catálogo de conductas avisando que su comisión podría
conducir a la ilegalización de este partido, entre las que destacan las
siguientes: cuestionar la persecución de terroristas, equiparar el sufrimiento
de víctimas y presos o el ensalzamiento del terrorismo y humillación de las
víctimas.
Cuando
escribo estas líneas se cumplen dos años, diez meses y trece días desde el
último asesinato cometido por ETA en España. Cuando escribo estas líneas
todavía no se han cumplido siquiera 48 horas desde el último asesinato cometido
por el machismo en España. Sólo en este año ya son 24 (oficialmente) las
asesinadas. Sólo en este mes son 5 las asesinadas. No contemos a las que les
han segado la vida de otra manera, como a la que rociaron con ácido su rostro
el miércoles. Imaginen, sólo por un instante, que una, sólo una de ellas,
hubiese sido víctima del terrorismo etarra ¿Cuántas condenas hubiéramos
escuchado? ¿Cuántos homenajes se le hubieran rendido? ¿Cuántas movilizaciones
en las calles se habrían producido? ¿Cómo habría sentado un recorte
presupuestario para luchar contra la violencia etarra?
Y
ahora, trasladen esos mismos interrogantes, pero aplicados a la violencia
machista. Porque también es terrorismo, si atendemos a la definición que el
diccionario ofrece de este término: "dominación por el terror" y
"sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror".
Silencio, silencio y más silencio. Indiferencia política, institucional y
también ciudadana. Es terrorismo y no se combate. No sólo eso, lo peor es que
se alienta y de muchas formas. Lean de nuevo esas conductas que el TC ha incluido
en su sentencia como advertencia y aplíquenlas al terrorismo machista. ¿Acaso
no se está cuestionando la persecución de terroristas cuando los órganos
judiciales inventan mil subterfugios para no aplicar la ley contra la violencia
de género? ¿Acaso no es equiparar el sufrimiento de víctimas y presos lo que
hacen tantas asociaciones que se dicen defensoras de la "verdadera"
igualdad cuando hablan de hombres encarcelados por denuncias falsas de
violencia de género? ¿No es eso acaso ensalzar el terrorismo y humillar a las
víctimas?
Leo que
el ministro de Educación ha acordado la creación de una comisión de trabajo
para elaborar un Plan Nacional de Fomento y Protección de la Tauromaquia que
incluirá "el diseño de campañas de comunicación" al tiempo que se retiran
las campañas contra la violencia machista.
Creo
que voy a explotar. De dolor y de rabia.
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