Inmaculada Montalbán: "Las tasas judiciales son un obstáculo más para que las mujeres denuncien"
© Ana
Requena Aguilar, Inmaculada Montalbán, El Diario
Fuente:
http://www.eldiario.es/politica/tasas-judiciales-obstaculo-denuncien-mujeres_0_91690974.html
Inmaculada
Montalbán es vocal del Consejo General del Poder Judicial, donde ocupa las
presidencias del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género y de la
Comisión de Igualdad. Montalbán es muy crítica con las tasas judiciales y con
los cambios que afectan a la violencia de género y que se incluyen en el
anteproyecto del Código Penal.
Después de las protestas de oposición y sociedad
civil, Gallardón ha anunciado que las víctimas de violencia de género estarán
exentas de tasas judiciales. Sin embargo, la ley de justicia gratuita no estará
en vigor hasta dentro de meses, ¿qué pasará durante este tiempo con esas
mujeres?¿no es esta confusión un impedimento para las mujeres que sufren
violencia machista?
Las
tasas judiciales son un obstáculo más para que las mujeres denuncien. Cuando se
estaba elaborando la Ley de Tasas envié un escrito a todos los grupos
parlamentarias para que excluyeran todos los procesos matrimoniales que se
siguen en los juzgados de violencia sobre la mujer. Por ahora estamos
pendientes de lo que nos dicen los juzgados, hay muchos donde no se están
exigiendo. Estamos a la espera de qué ocurrirá con la Ley de asistencia
jurídica gratuita. En mi opinión, lo adecuado hubiera sido excluirlas de la ley
de tasas. Llevarlo a la justicia gratuita supone burocratizar más y hacer más
complicado el acceso a la justicia para las víctimas de malos tratos. Mientras
se resuelve si hay que pagar o no tasas el caso se complica.
El anteproyecto de Código Penal introduce algunos
cambios que afectan a la violencia de género, el primero es la propia
eliminación de este término, ¿qué le parece?
Es
negativo que desaparezca del Código Penal, es una expresión consolidada. Esto
pone de manifiesto que la expresión 'delitos relacionados con la violencia de
género' no era del agrado del redactor de este proyecto. Esperemos que el
término se mantenga, es muy importante mantenerlo en los textos legales, porque
ya está incorporado en prácticamente todos ellos. Querer quitarlo puede ser
porque no se entiende cuál es el concepto de violencia de género y que esta es
la línea que están siguiendo las normativas europeas. El género señala que la violencia
es fruto de la socialización en determinados patrones y comportamientos y por
lo tanto hay que abordar las causas últimas, que son culturales y educativas.
También contempla la posibilidad de establecer
multas para algunos delitos que tienen que ver con la violencia de género, ¿no
es un paso atrás?
Sería
una vuelta atrás inconmensurable. Me preocupa mucho que se vuelvan a introducir
multas en delitos relacionados con la violencia de género, cuando la
experiencia ha demostrado que son totalmente inadecuadas para este tipo de
delitos. Yo he visto como condené a un marido a pagar una multa y vino su mujer
a pagarla porque decía que el marido no iba a hacerlo y les iban a embargar la
casa, que era de los dos. Es un ejemplo de cómo se puede utilizar la multa por
el agresor. No sirve para estos delitos. Quizá esta medida también tenga un
afán recaudatorio.
Se incluye además la mediación para algunos delitos,
algo que prohíbe la Ley Integral contra la Violencia de Género...
Sí, se
introduce la mediación como una condición para suspender la pena de prisión. Es
decir, si condenas a un hombre a prisión pero es la primera vez que es
condenado y es por un año, la ley autoriza a suspender la pena de prisión pero
a cambio tiene que hacer determinadas cosas, una de ellas es la mediación. En
nuestra opinión, la mediación debería estar excluida de las posibilidades. La
Ley Integral prohíbe la mediación expresamente siguiendo además los documentos
internacionales firmados por España. Cuando hay violencia no hay igualdad, no
hay libertad para decidir ni posibilidad de mediación. Por eso esperamos que se
excluya expresamente la mediación en los casos de violencia de género.
Por otro lado, los últimos datos del Observatorio
dicen que las denuncias han aumentado, ¿es eso una buena noticia?
Han
aumentado un 3,4% respecto al segundo trimestre de 2012 y es una buena noticia
en cuanto a que indica que las mujeres mantienen el acercamiento a los
servicios especializados en violencia. Pero esto a su vez hay que relacionarlo
con el hecho probado de que hay una bolsa oculta de violencia contra la mujer
que no acaba de emerger. Esto es así porque todavía de diez mujeres que mueren,
siete no habían denunciado, y la muerte no es algo súbito ni inesperado, sino
que lleva detrás una historia de malos tratos sobre la que si se hubiera
intervenido se hubiera podido hacer algo para evitarla.
Los datos dicen que las drogas y el alcohol apenas
tienen incidencia en los crímenes machistas, sin embargo hay mucha gente que
aún sigue relacionando esta violencia con el consumo de sustancias o los
problemas mentales, ¿por qué?
Hay
algo claro: en primer lugar, que todo lo relacionado con la violencia sobre las
mujeres está cubierto por un imaginario social y cultural que es muy difícil
romper. Ese imaginario tiende a justificar los malos tratos que sufren las
mujeres en el ámbito de la pareja. Y una de las justificaciones que con más
asiduidad se oye es que la mató porque estaba loco, porque le dio un ataque de
celos, porque estaba borracho, él era muy buena persona pero cuando bebía se le
iba la cabeza... Esto son justificaciones que tapan por qué la mató: porque
ella quería irse, separarse, porque quería una nueva vida.
En los
estudios realizados por el grupo de expertos del Observatorio que analizan las
sentencias dictadas, se concluye que los jurados y tribunales en muy pocos
casos advierten que las drogas, el alcohol o la enfermedad mental haya
concurrido, por lo que es evidente que la causa última de la muerte no es la
droga o el alcohol. Es un mito, que surgió de nuevo en el caso de El Salobral.
Son justificaciones muy nocivas porque nos desvían de la solución del problema.
Mucha gente piensa que estos casos no afectan a las
generaciones jóvenes o que la gente joven cambiará este tipo de comportamientos,
¿es así?
Tenemos
mujeres jóvenes que mueren a manos de sus parejas, también jóvenes. Esto nos
lleva a decir que estamos fracasando en el ámbito de la prevención y educación.
Hay que intervenir para evitar que nuestros jóvenes realicen su aprendizaje con
modelos machistas y quienes tienen que intervenir son los agentes sociales,
culturales y educacionales. Desde el ámbito de la justicia podemos mejorar, hay
mucho por hacer, pero mientras desde el ámbito preventivo de la educación
sigamos viendo cómo se reproducen comportamientos que pensamos que eran
antiguos...
Será un
fracaso más acentuado si definitivamente eliminan educación para la ciudadanía
porque ya no habrá una materia donde se explique qué es la violencia de género,
cuál es la normativa internacional, cómo el concepto de género está aceptado
como un clave en el desarrollo de las sociedades...
También es recurrente el mito de las denuncias
falsas, ¿por qué sigue siendo así cuando los datos muestran que apenas hay
denuncias falsas?
El mito
de las denuncias falsas es una estrategia que se desarrolla para evitar el
avance de los derechos de las mujeres. Esa estrategia opera en otros países
también. Lo perverso es visualizar a las mujeres como seres mentirosos,
volubles, como seres inferiores. Hay que seguir diciendo que el sistema está
preparado para detectar cualquier denuncia falsa. Haberlas las hay, pero en una
cantidad ínfima. Y el sistema está preparado para detectarlo, lo mismo que está
preparado para detectar cuando hay una querella fraudulenta, o lo mismo que el
sistema social está preparado para detectar cuando se pide una invalidez
fraudulenta. Sin embargo, nadie cuestiona el sistema social, el sistema penal
por estos intentos de fraude, pero sí se cuestiona la normativa de violencia
por alguna denuncia falsa. Es un arma más para intentar que las mujeres tengan
miedo y no denuncien.
Lo que no acaba de despegar son las denuncias de
familiares, apenas hay...
La
sociedad española ha dado un cambio muy grande y hoy día se sabe que no hay
impunidad contra los malos tratos. Aún así todavía parece que subsiste la
percepción de que a veces se trata de asuntos entre adultos que deben de
resolver ellos, pero estamos hablando de derechos humanos que son vulnerados.
Hay que concienciar más a familiares, amigos, vecinos, testigos de que es
necesario actuar y que muchas veces así se llega a salvar vidas.
Un informe de Amnistía Internacional denunciaba el
gran número de casos que quedaban archivados y la falta de profesionales
formados. Decía que muchas mujeres no eran atendidas correctamente y que se
encontraban con mucha incompresión. ¿Cree que es así?¿Falta formación
especializada en los profesionales que atienden a las mujeres?
Por un
lado, es muy importante la formación especializada en violencia de género. Una
de las medidas de la que estoy más satisfecha es de haber promovido la
formación obligatoria para los jueces que van a destinos de violencia de género
porque efectivamente estos casos presentan unas características específicas que
luego se revelan en la práctica judicial. Hay que formarse también para tratar
a las víctimas, cuyas relaciones de dependencia con el agresor y por el
contexto sociocultural, hacen que tengan unas características específicas que
explican además las renuncias a seguir con el proceso. No renuncian
caprichosamente sino que lo hacen por muchos factores, por ejemplo, las
investigaciones revelan que es muy importante el sentimiento de culpa. Si se
baja la atención y la formación corremos el riesgo de que vuelvan conceptos del
pasado, y se cuestionen otros, como el género.
Algunos sectores consideran que es injusto que se
ponga toda la presión en las mujeres a la hora de denunciar, ¿no es una presión
excesiva que recae solo en ellas? En cuanto a los recursos sociales, ¿no
deberían funcionar independientemente de si la víctima denuncia o no?
Lo que
es importante es que una vez que la mujer esté informada de que puede y debe
denunciar, que sea asesorada para que presente una denuncia bien formulada,
organizada y consistente. Que esté informada sobre la maquinaria que se va a
poner en marcha y lo que puede esperar del proceso. La denuncia hoy por hoy es
un mecanismo de protección que se ha revelado eficaz, y hay que decirlo.
Desde
nuestro punto de vista las ayudas económicas, sociales y asistenciales que
prevé la Ley Integral no deberían estar atadas a la denuncia. Sería muy
importante que en esos periodos en los que la mujer todavía no está preparada
para denunciar se pudieran activar esos recursos para empoderarlas, hacerlas
fuertes y que ya presentaran su denuncia. Es una de nuestras propuestas de
mejoras técnicas para la Ley Integral. Hay investigaciones que demuestran que
en denuncias bien pensadas y preparadas, con una mujer más preparada y fuerte,
hay muchas menos renuncias.
En algunos casos, como el de los niños de Córdoba,
hay un claro componente de violencia de género, sin embargo apenas se menciona,
¿por qué?¿habría que cambiar algo para introducir también estos casos?
Eso
está pendiente y hay que trabajar en ello. La Ley Integral se centró en el
ámbito de la pareja y lamentablemente dejó atrás otros casos, que son violencia
de género pero que no están previstos en esta ley. Sería deseable una
ampliación de la Ley para abarcar todo este tipo de casos.
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