Neomachismos: nuevos ataques, nuevas respuestas
© Ana Burgos,
Miriam Solá
Desde los clásicos
posicionamientos públicos de altos mandatarios de la jerarquía eclesiástica en
contra del matrimonio homosexual, el aborto o los anticonceptivos; hasta las
declaraciones de diputados como Toni Cantó contra la ley de violencia de género,
esgrimiendo la falacia de que la mayoría de las denuncias son falsas; pasando
por la intención expresa del Ministro Gallardón, reiterada en varias ocasiones,
de reformar la ley de aborto para limitar nuevamente la libertad de las mujeres
de decidir sobre sus cuerpos.
Esta nueva ola de
discursos machistas se inserta en un contexto de feminización de la pobreza y
endurecimiento del capitalismo con importantes recortes en las políticas de
igualdad. ¿Pero qué tiene de “nuevo” este machismo? Diversos análisis coinciden
en que tales discursos no son tan nuevos sino que son el resultado de la
actualización, a través de modos y canales distintos, de una lógica patriarcal
de dominación y explotación más que consolidada en el tiempo. Una lógica que
sigue operando a través de canales clásicos a los que ahora hay que sumar los
nuevos medios en el terreno de lo virtual (blogs, redes sociales, plataformas,
foros).
Los análisis
feministas también coinciden en que estos discursos sociales del machismo son
en cierta medida una reacción al establecimiento y desarrollo de las políticas
de igualdad (ley de aborto, ley de violencia de género, ley de matrimonio entre
personas del mismo sexo, etc.). Pero sobretodo constituyen toda una respuesta
social a un cambio en las relaciones de género que, gracias a los movimientos
feministas, ha conllevado mayores cuotas de igualdad/libertad para las mujeres.
Mutaciones del patriarcado: nuevos ataques machistas
Como señalan
Nieves Salobral y Soraya G. Guerrero en el artículo "Violencia machista a
debate", los discursos neomachistas tienen en común una minimización de la
importancia de la violencia masculina y de la desigualdad estructural entre
hombres y mujeres, una crítica constante a las políticas de igualdad
institucionales y un importante cuestionamiento de la actitud de algunas
mujeres y feministas a las que se responsabiliza de la reacción agresiva de los
varones. Además, consideran que el contexto es fuertemente favorable a las
mujeres y llegan a percibir al hombre como una víctima de los excesos femeninos
y de la lucha por la libertad de las mujeres.
El colectivo Ioé,
en su estudio sobre las actitudes de la población ante la violencia de género
en España, distingue entre “machismo resentido”, “a la defensiva”, “magnánimo
antiautoritario” e “igualitarismo inconsecuente”. En intersección con esta
clasificación podríamos distinguir diferentes articulaciones de las respuestas
machistas a las luchas feministas:
Por un lado,
tendíamos los movimientos de hombres supuestamente afectados por las leyes de
género, entre los cuales, en el contexto del Estado español, destaca Federgen.
Las diferentes asociaciones que conforman esta federación, junto a los grupos
de hombres divorciados y por la custodia compartida, dan cuenta del modo en que
el patriarcado se rearticula en un contexto de crisis capitalista y de
inestabilidad de los vínculos familiares tradicionales. Nuevos mitos, como el
de las denuncias falsas por violencia de género, o el síndrome de alienación
parental, “toda una respuesta neomachista al abordaje penal de la violencia”,
como afirma la psicóloga Fátima Urzanqui, se unen a los viejos discursos sobre
violencia machista. En este caso resultan paradigmáticas las recientes
declaraciones del diputado de UPyD, Toni Cantó, quien se erige así como uno de
los “portavoces de los discursos neomachistas”, o propuestas tan misóginas,
androcéntricas y antifeministas como la del autodenominado Ministerio del
equilibrio.
En consonancia con
los anteriorioes, encontraríamos las plataformas católicas y/o de derechas que
han acuñando el concepto “ideología de género”para referirse a una supuesta
ofensiva que desbinarizaría a la población (diluyendo la “natural” división
entre hombres y mujeres), atacaría a la heterosexualidad, amenazaría la familia
nuclear y destruiría los valores “legítimos” (católicos). Según la presentación
del I congreso Internacional de Ideología de Género, celebrado en Navarra en
2011, la categoría de género si bien “en su origen remitía a la base biológica
de la diferencia sexuada, progresivamente corre el riesgo de suplantar dicha
base, hasta llegar a abolirla”.
En este sentido,
está teniendo lugar un intento de apropiación del concepto “feminismo” para
desactivar su connotación subversiva y asociarlo a una acrítica e insípida
“igualdad” de derechos y oportunidades que no tiene en consideración las
relaciones de poder generizadas ni la organización heteropatriarcal de las
sociedades. Otro buen ejemplo de ello lo constituye la plataforma Otro
feminismo es posible, la cual pretende conformarse como una suerte de
“feminismo verdadero” pro-igualdad frente al que ellxs denominan “feminismo
radical” y/o hembrista, el cual abarcaría desde las mujeres de la izquierda y
centroizquierda institucional hasta teóricas y académicas feministas pasando
por activistas feministas de toda índole (asociadas, participantes en ONG,
autónomas...).
Resulta muy
interesante también, a la vez que problemático, asistir al modo como se están
desarrollando toda una serie de teorías conspiracionistas sobre el origen y
desarrollo de los movimientos feministas a los que se les identifica con un
lobby y se les llega a asociar con Rockefeller u organizaciones como la CIA.
Artículos como el difundido por el blog Información por la verdad condensan
todo el imaginario esencialista y en pos de “reequilibrar la balanza” que
mencionábamos anteriormente.
Estas teorías de
la conspiración profundamente antifeministas se están desarrollando también,
aunque de manera relativamente marginal, desde los movimientos sociales autónomos.
Autorxs de dudosa credibilidad como Félix Rodrigo Mora o Prado Esteban, con su
voraz crítica al feminismo de Estado (en el que incluyen a todo el feminismo),
asocian el movimiento feminista al fomento del capitalismo y la explotación
llegando a identificar feminicidio con el “exterminio de mujeres” que, según
ellos, realiza el feminismo.
Por otro lado, en
la esfera virtual nos encontramos no solo con discursos claramente machistas y
de condescendencia y trivialización de la opresión sino también con una serie
de agresiones virtuales más o menos organizadas (mensajes descalificadores y
humillantes y amenazas de agresiones físicas y sexuales) hacia mujeres
feministas que tienen una importante actividad política en la red. En este
sentido, casos como el acoso sufrido por Anita Sarkeesian en EEUU, a raíz de su
proyecto “Feminist Frequency” o, en el contexto español, por Alicia Murillo
desde el sitio Forocoches, han abierto el debate sobre cómo afrontar los
“cíberataques” y cómo desarrollar nuevas estrategias desde los feminismos.
A nivel más
espontáneo y sin una organización explícitamente política encontramos a los
troles machistas que actúan a nivel individual y colectivo a través de la red.
Foros, facebook, twitter, youtube, blogs e incluso correo electrónico son sus
canales de ataque. Según el completísimo artículo "Trol machista,
moretones virtuales", “el anonimato, la tolerancia al trol que se da en la
red y la dificultad para establecer el límite entre el ’troleo’ y la amenaza
son algunos factores que hacen de los entornos virtuales un campo abonado para
el trol machista”. Entre los troles machistas también hay diferencias
significativas, pero podríamos definirnos de forma simplificada y grosso modo
en dos tipos: los forococheros y los buenistas.
Los troles
provenientes de foros como Forocoches. A través de estos foros los troles
localizan y difunden publicaciones o proyectos feministas en la red para que
sus usuarios acudan en masa con relativa velocidad a boikotear la iniciativa.
Los troles forococheros actúan con un discurso soez, violento y abiertamente
machista: “lo que le hace falta es una buena polla”, “a fregar!”, “putas”, “te
llega el WIFI a la cocina”, “depílate”, etc. Asimismo, esgrimen tópicos manidos
sobre las feministas como “gordas amargadas”, “lesbianas”, “peludas”, “brujas”,
“malfolladas”, etc. Un caso reciente y paradigmático de odio, insulto y acoso
machista de este tipo es analizado Lucía Egaña en su artículo
"Globalización machista".
¿Qué sucede cuando
estos discursos provienen no tanto de la derecha, la iglesia o la
socialdemocracia sino del otro lado del campo de batalla, esto es, de espacios
progres, izquierdosos o incluso movimientos sociales supuestamente afines al
feminismo? Encontramos a los troles bienpensantes, políticamente correctos o
“buenistas”. Estos troles no actúan en masa, sino de manera individual, pero
todos comparten el mismo discurso, con pocos matices entre sí. Sus
intervenciones son más elaboradas, largas y refinadas y pretenden demostrar más
autoridad intelectual que los troles forococheros. Una de sus características
principales es que realizan un llamado a guardar las formas. Bajo el
recurrente, “te hablo desde el respeto”, se cubren las espaldas ante una
posible respuesta feminista contundente, que habitualmente es identificada como
ataque, insulto o, en el caso que no se le dedique toda la energía y tiempo que
ellos exigen, cobardía.
Los buenistas
suelen tener un discurso progresista que condena el machismo más rancio y
recalcitrante -en algunos casos se muestran incluso afines a las políticas de
igualdad-, pero carecen de conocimientos sobre teoría y práctica feminista. A
pesar de ello se sienten legitimados para aleccionar, juzgar y poner en duda
las estrategias y formas de expresión de las feministas. Coleccionan un
argumentario basado en tópicos y nociones que niegan las relaciones de poder y
dominación patriarcales preexistentes: “todos somos iguales”, “yo no me fijo en
el género sino en la persona”, “quiero la armonía entre los sexos”.
Aunque este discurso
se nos han repetido hasta la saciedad a las feministas para descafeinar
nuestras luchas y estrategias, a ellos les suelen parecer original, novedoso e
iluminador. Habitualmente atacan a algunas feministas con los términos
“radical”, “hembrista” o “extremista” y afirman que ellas llevan a cabo un
machismo a la inversa (porque el “feminismo, no lo que hacéis vosotras, es un
movimiento muy digno que lucha por la igualdad”) o reducen la lucha feminista a
una mera guerra de sexos.
Algunas de las frases y lugares comunes del machista “buenista”
"Por ese
camino no vais bien", "así no vais a llegar a la gente",
"la estáis cagando con tanta radicalidad", "estáis manchando la
imagen del feminismo", “el verdadero/correcto feminismo es...”, "lo
que os pasa a vosotras es que confundís X con Y", "hay que educar y
ser más comprensivas, no tan violentas", "yo creo en la igualdad, en
las personas, no en este feminazismo/hembrismo", "yo estoy de acuerdo
con lo que decís pero...", "lo que tenéis que hacer es...", y sobre
todo, "os hablo desde el respeto”.
Vemos como se
produce una actualización de los clásicos adjetivos para deslegitimar a las
feministas (loca, histérica, bruja, mala, guarra) mediante el empleo
reiterativo de otros apelativos: feminazis, hembristas, antihombres, radicales,
exageradas o violentas. Un interesante análisis para comprender como el
concepto “hembrismo” está operando, como antes lo hizo el de “feminismo”, para
dividir a las feministas entre buenas y malas lo encontramos en el texto “3
días: feministas, feminazis y hembristas”.
Nuevas estrategias feministas
Estas nuevas
formas de violencia desbordan la práctica feminista edificada hasta ahora, por
lo que urge desarrollar nuevas formas de respuesta y considerar los nuevos
retos que generan. Como dice Lucía Egaña en el artículo ya citado, estos nuevos
ataques revisten un carácter endémico y transfronterizo, además de una
indudable dimensión simbólica pues ocupan un lugar privilegiado en el terreno
de la representación. Todo ello, junto a los nuevos canales de comunicación,
son elementos a tener en cuenta para llevar a cabo acciones de respuesta
contundentes y efectivas.
De este modo, el
activismo feminista, organizado o no, está tomando la red, llevando a cabo
acciones en el ciberespacio y reapropiándose de la tecnología.
Por un lado,
encontramos en facebook y twitter una actividad espontánea, rápida y colectiva
de condena a actuaciones machistas como, por ejemplo, las declaraciones de Toni
Cantó, la elección del misógino y homófobo nuevo Papa o los ataques y acosos a
las feministas. Una feminista en-red-ada hace un llamado y la autodenominada
“manada” acude y se generan solidaridades inmediatas. Textos, imágenes, hastags
(HT) en twitter, “escraches” en los muros, vídeos, etc. son los soportes de las
respuestas. En este sentido, cabe destacar la generación de HT como
#SomosManada, #FeministaEnRed, #FeministaEnTwitter (y la apropiación de HT ya
existentes para lanzar el mensaje deseado) o proyectos como los Memes
Feministas. Los memes, a través de la combinación de imágenes fácilmente
reconocibles para el imaginario colectivo y frases generalmente humorísticas,
facilitan el acceso a la teoría crítica feminista y constituyen una alternativa
creativa a todo el humor sexista que circula por la red.
Por otro lado, la
herramienta menos 2.0 de todas pero que aún opera y funciona son los blogs.
Feministas conocidas y anónimas, encuentran en la red un espacio para
expresarse y mostrar sus trabajos artísticos, teóricos, sus inquietudes,
reflexiones... Asimismo, se establecen conexiones y se generan alianzas para la
ocupación del espacio público virtual. Un blog personal con muchxs seguidorxs
es el deFilósofa Frívola, que con sólidas herramientas discursivas y mucho
desparpajo pone en jaque al patriarcado. Esta filósofa analiza iconos de la
cultura popular machista y los despedaza a través de diferentes estrategias:
una de las más conocidas es la parodia del polémico vídeo de Desigual “Tengo un
plan”. Un blog colectivo reciente y reseñable es el de Sras que hablan de
música, surgido a raíz de las reacciones que suscitó el artículo "Machismo
gafapasta" y que analiza el sexismo cotidiano en la cultura pop.
Esta relativa
“democratización” de las herramientas de creación han posibilitado que pueden
ser utilizadas por los feminismos para para enriquecer estrategias las actuales
de resistencia y transformación.Por ejemplo, en el contexto anglosajón, el
proyecto videoblogger “Feminist Frequency” realiza, a través del vídeo, una
lectura crítica de los medios de masas y de las representaciones de las mujeres
en las narrativas de la cultura pop. En Colombia, las Féminas Festivas tienen
un interesante proyecto de radionovela feminista que difunden a través de su
blog.
En el Estado
español, destaca el proyecto “El cazador cazado” de la ya mencionada Alicia
Murillo quien, con la cámara de su teléfono móvil, graba vídeos en los que
interpela a los “piropeadores” (acosadores callejeros) y posteriormente los
sube a la red. También gracias a estas herramientas se pudo dar una respuesta
humorística y potente al acoso que sufrió esta activista y otras mujeres que la
apoyaron. Una serie de feministas de diferentes lugares (algunas de las cuales
ni siquiera se conocían) grabaron, desde sus webcams, un rap parodiando la
amenaza encontrada en esta entrada del blog de Ana Periférica del “Grupo
Masculino de Liberación”. Los fragmentos de vídeo se centralizaron y en pocos
días el vídeo editado estaba colgado en la red.
Es interesante
analizar cómo entre estas estrategias destaca la reapropiación del insulto.
Como ya hizo la Teoría Queer con la reivindicación del peyorativo queer
(desviadx, raritx, marica), muchas feministas optan por resignificar las
etiquetas con las que son desaclificadas (feminazi, radical, bollera) para
darles la vuelta, desactivar su poder ofensivo y lucirlas con orgullo. Del
mismo modo, desde el feminismo se generan categorías para responder a los
nuevos tipos de ataques y de atacantes: “machirulo”, “machista-leninista”,
“anarcomacho” o ”cutrequeer” responden a estas nuevas realidades o a realidades
antes invisibilizadas.
También ocupan un
lugar relevante las nuevas y no tan nuevas revistas on line, entre la que
destacamos Píkara Magazine o Revista Vozal, que contienen artículos, vídeos y
otros proyectos de feministas provenientes de todo el mundo hispanohablante.
Las secciones de género y feminismo de medios alternativos y la emergencia de
programas feministas en las radios libres constituyen del mismo modo soportes
privilegiados para la expresión de reivindicaciones de las mujeres, lesbianas y
trans y para la generación de conocimiento y acción feminista.
Y, por supuesto,
siempre nos quedará la calle...
ANA BURGOS Y
MIRIAM SOLÁ. Barcelona
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