Azza Suleiman
* * copiado tal
cual del informe “Luchando por la justicia y los derechos humanos. Activistas
egipcias cuentan su lucha” de Amnistía Internacional (ISBN: 978 - 84 - 96462 -
40 - 3)
- Defender a las
sobrevivientes de violencia
- El pesimismo es
un lujo que sencillamente no nos podemos permitir.
Azza Suleiman,
abogada de 40 y tantos años y madre de dos hijos, trabaja para prevenir la
violencia contra las mujeres y ayudar a las sobrevivientes de violencia, haya sido
infligida por familiares o por agentes estatales.
Azza Suleiman
dirige el Centro deAsistencia Jurídica para Mujeres Egipcias, que tiene su sede
en un asentamiento informal de Giza. El Centro también administra un refugio
para mujeres víctimas de violencia en el mismo edificio. “Está allí”, afirma,
“porque es donde más se necesita”.
El centro ofrece
numerosos servicios a las mujeres, como asesoramiento jurídico y ayuda para que
las mujeres consigan documentos de identidad que les permitan acceder a
servicios.
Además, Azza
Suleiman es coordinadora de la Coalición Feminista y pasa gran parte de su
tiempo acudiendo a pueblos para concienciar sobre los derechos humanos y promoviendo
debates sobre interpretaciones progresistas de la sharia (ley islámica). ¿Y
cuál fue el detonante de su activismo? “Cuando era joven tenía espíritu de
líder y quería ayudar a las personas pobres”, contó. “Después me dediqué a
causas mayores. Todo lo que he hecho se ha centrado en construir una nación
mejor”.
Tras licenciarse,
Azza Suleiman trabajó como voluntaria en organizaciones de derechos humanos.
“Cuanto más aprendía sobre violaciones de derechos humanos, más claro tenía que
mi idea de nación iba ligada a la mejora de los derechos humanos.” Ahora se
centra en tres programas de trabajo: violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente
los denominados homicidios en nombre del “honor” y los matrimonios tribales en
los que hay menores implicados; promoción de cambios en la legislación para que
no discrimine a las mujeres; y trabajo en comunidades locales para mejorar la alfabetización
y ayudar a la juventud.
Hablamos
continuamente con mujeres y personas marginadas, e intentamos apoyarlas y
ayudarlas a acceder a la justicia.
Azza Suleiman
afirmó que, dadas las presiones sociales, a las mujeres les resulta muy difícil
hablar sobre violencia, especialmente sobre los homicidios cometidos en nombre del
“honor”. Y añadió: “A las mujeres que intentan hablar con la policía no las
tratan bien. La policía siempre adopta una postura parcial, y culpa a las
mujeres por ‘provocar’ a sus esposos para que las golpeen. Existe también una
cultura de desconfianza hacia la policía, porque las mujeres temen sufrir malos
tratos en las comisarías y recibir un trato poco digno. Y las mujeres
simplemente no se fían del poder judicial”.
Cree que el
principal problema que tienen las mujeres en Egipto es que carecen de seguridad
económica y sufren los tabúes sociales y patriarcales. “Esto significa que siguen
soportando los abusos porque no creen que exista alternativa ni confían en que vayan
a lograr justicia.”
Azza Suleiman
describió las dificultades asociadas a la violencia contra las mujeres ejercida
por los militares. “Algunas personas se niegan a creer que el ejército sea
capaz de torturar […]. Antes era muy difícil ocuparse de casos de abusos a
mujeres bajo custodia, pero desde el levantamiento ha sido mucho más fácil,
porque las mujeres han hablado abiertamente.”
Al preguntarle por
la nueva Constitución, Azza Suleiman afirmó: “[El presidente] Morsi había
prometido que las mujeres y los coptos tendrían un papel más destacado. ¡Y después
la Constitución se quedó en nada! […] Los derechos de las mujeres se han vinculado
a la religión, y no a las necesidades de las mujeres egipcias”
Añadió: “Las
mujeres están amenazadas por el discurso público de las instituciones del Estado
que supuestamente tienen la misión de proteger su dignidad […]. Así que, en vez
de castigar a quienquiera que sea responsable del acoso, el gobierno consiente
en que las mujeres queden más excluidas. ¡Es una vergüenza!”.
En relación con
las agresiones a las mujeres en la plaza Tahrir, Azza Suleiman reflexionó: “Es
un arma que se utiliza no sólo para quebrar a las mujeres, sino a toda la
sociedad, y para poner fin a la revolución”.
Azza Suleiman
también habló de su enojo ante la reacción de las autoridades a los ataques
contra las manifestantes. “En vez de presionar para que haya una rendición de cuentas
policial efectiva, se culpa a las mujeres de lo que les ocurre. ¿Por qué no
cumple la policía su función y protege a las manifestantes?”
También condenó la
reacción de la oposición ante los hechos: “Dicen que se debe a que en este
momento tienen que ocuparse de cuestiones más importantes. ¡Como si los problemas
de las mujeres no fuesen igual de importantes!”.
¿ES OPTIMISTA
SOBRE EL FUTURO?
“En general,
gracias al activismo que estamos viendo, no puedo ser pesimista”, afirmó.
“Se ha roto el
miedo. Todo el mundo habla de política. En el pasado, las mujeres y las niñas
no hablaban del acoso sexual, pero ahora sí lo hacen y se defienden.”
Añadió: “Pero
existen peligros, especialmente para las activistas. La policía me ha amenazado.
Me han acusado de trabajar con Israel, me han vilipendiado por estar divorciada.
Nunca castigarían a un hombre por estar divorciado, pero la policía se rebaja a
este tipo de actitud tan sucia con las mujeres”.
Sonrió: “Pero creo
que lo que no te mata te hace más fuerte”.
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