Silvia Abascal: Una sanidad para todos
©Silvia Abascal,
El Mundo
Siempre he
valorado nuestra Sanidad Pública. Siempre. Pero sí, después de mi accidente
cerebrovascular, operación y posterior rehabilitación, sin lugar a dudas la
valoro con una conciencia mayor. El 20 de abril de 2012 se aprobó el Real
Decreto para la reforma del sistema sanitario y con su entrada en vigor, muchos
colectivos se están viendo gravemente afectados por las consecuencias que está
desencadenando este retroceso en nuestra atención médica... Además el pasado 1
de octubre entró en vigor el copago para los medicamentos que se dispensan en
las farmacias hospitalarias necesarios para el tratamiento de enfermedades
graves como tumores o hepatitis C...
Sabemos bien que
económicamente nuestro país se encuentra en un momento complejo, que es
necesario dar con nuevas formas para salir a flote. Pero dentro de las reformas
que se están tomando de cara a nuestra sanidad, hay un punto de partida que en
mi opinión es inamovible. ¿Qué significa Público? Para todos. ¿Privado? Para
algunos.
Si hablamos de
Sanidad, única y exclusivamente puedo entenderla de una manera: Pública. Para
todos. La asistencia sanitaria no es un privilegio ni un capricho, es un
derecho y una prioritaria necesidad para todos los ciudadanos que precisan de
ella. Es comprensible que a nuestra situación actual le toque apretarse el
cinturón, pero no se puede apretar y apretar, oprimir, asfixiar... precisamente
a aquellos que de menos oxígeno disponen: personas con enfermedades crónicas,
familias con escasos recursos y dependientes a su cargo, inmigrantes en
situación irregular, parados, pensionistas... los colectivos más vulnerables de
nuestra sociedad, resultan ser los más perjudicados.
Si cedemos ante
los retrocesos, varios de nuestros derechos quedarán reducidos en un mañana a
un club privado solo accesible a carteras gruesas. Ningún derecho universal
puede sostenerse en términos comerciales, ni diferenciar entre clases sociales.
Es más que
revelador observar que los que se manifiestan en contra de los recortes y de la
última reforma del sistema sanitario, no sólo son aquellos que necesitan de él,
sino también aquellos otros que se ocupan del desarrollo de su profesión vital:
la medicina. Profesionales sanitarios y usuarios; ciudadanos. Unidos.
Somos muchos los
que defendemos y reivindicamos una sanidad pública, sostenible y de calidad.
Desde esta carta, mi apoyo a la labor de Médicos del Mundo, mi difusión a su
necesaria demanda: la recuperación del derecho a una asistencia sanitaria
universal de todas las personas que viven en nuestro país. NADIE DESECHADO.
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