Àngels Castells: Gallardón desafía a la OMS y legisla contra las mujeres
* * Fuente:
http://angelsmcastells.com/2013/12/21/gallardon-desafia-a-la-oms-y-legisla-contra-las-mujeres/
Nos han
transportado, sin quererlo, a tiempos de Cruzadas contra infieles, a una Edad
Media que se cree especialmente fría porque las supersticiones y los prejuicios
no dejaban alumbrar ni la ciencia ni la razón. Nos quieren persuadir que la
vida es cruel, porque es manifiesta la crueldad de quienes nos gobiernan. Los
ministros del PP, con Gallardón en cabeza y Rajoy sin identificar por Bruselas,
se mostraron ayer de nuevo insensibles a los incrementos de enfermedades
mentales, a la menor esperanza de vida registrada, a las mayores tasas de
suicidio, y fueron con saña a por las mujeres embarazadas que reclaman el
derecho a su propio cuerpo: fingiendo horror por lo que dicen es sacrilegio (en
quienes no son sus hijas ni pertenecen a su familia), guiñan un ojo a su
electorado más reaccionario mientras escupen sobre las mujeres. En un gesto
especialmente cruel porque es gratuito, Gallardón promueve una ley machista,
clasista y que en sí misma es violencia de género. Una ley, además, que atenta
contra la salud pública.
Publico
nos recuerda que según advertencias hechas por la Organización Mundial de la
Salud, el aborto inseguro es una de las cuatro causas principales de mortalidad
y morbilidad materna. En la guía para “Aborto sin riesgos” podemos leer:
“Las
causas de las muertes maternas son múltiples. Las mujeres mueren como
consecuencia de complicaciones del trabajo de parto y del parto que no son
reconocidas o que son tratadas inadecuadamente. Mueren de enfermedades tal como
la malaria, que se agravan durante el embarazo. Mueren porque algunas
complicaciones se desarrollan en etapas tempranas del embarazo, a veces aun
antes de que la mujer se entere de su embarazo, como por ejemplo en el caso de
un embarazo ectópico, y mueren porque buscan interrumpir embarazos no deseados,
pero carecen de acceso a los servicios apropiados. (…) A pesar del notable
aumento de uso de anticoncepción en las últimas tres décadas, se estima que
40-50 millones de abortos ocurren anualmente, cerca de la mitad en
circunstancias inseguras. Globalmente, alrededor del 13% de todas las muertes
maternas se deben a complicaciones de abortos inseguros.” Y más adelante añade:
“Casi todas las muertes por el aborto inseguro ocurren en países donde el
aborto está rigurosamente prohibido por la ley. Cada año, aproximadamente
47.000 mujeres mueren debido a complicaciones del aborto inseguro”
Pues
bien, Alberto Ruiz-Gallardón, el ministro de Justicia de este Gobierno que ya
se ha convertido en una camarilla indeseable de sospechosos habituales, hace
caso omiso de las recomendaciones de la OMS. ¿Por qué debería ser más
respetuoso con la salud pública que su compañera de Gabinete, Ana Mato, alias
“la ciega del Jaguar”? Ambos se han dejado envolver en los cantos gregorianos
de la Conferencia Episcopal y los Foros de los No-dos para restringir la ley
del aborto a términos que devuelven a las mujeres a hace más de 30 años. Y aunque
ya sé que la responsabilidad fóbica es de Gallardón que en versión desplegable
es un meapilas misógino, no puedo por menos que considerar a Ana Mato (que a
fin de cuentas cobra por hacer ver que ejerce de Ministra de Sanidad) su
cómplice necesaria.
Puede
que Gallardón aún se arrepienta de haber incluido el supuesto de violación,
(hasta las 12 semanas de gestación), puesto que ya algún cafre ordenado afirma
que no se puede concebir si la violación no es consentida, pero bien que se ha
ocupado de inventar obstáculos para el supuesto de riesgo de salud física o
psicológica de la madre, donde se incluye la malformación fetal siempre y
cuando el embrión sea inviable y ello pueda suponer trastornos psicológicos
para la gestante. Y todo ello con “consentimiento informado” y permiso paterno
si se trata de una menor, y con la opinión de dos equipos médicos diferentes de
los que (si se supera la carrera de obstáculos al ejercicio de los derechos de
las mujeres) lleguen a practicar la interrupción del embarazo (de preferencia,
en la sanidad privada).
“Las
políticas deben orientarse a respetar, proteger y cumplir los derechos de las
mujeres para alcanzar resultados de salud positivos”, sigue diciendo la OMS.
Pero Gallardón y Ana Mato desprecian (en nombre del PP) al común de las
mujeres. Quieren obligarnos a parir con dolor, a vivir en la precariedad
cuidando de todas las personas dependientes a los que ellos abandonan sin
ayudas, sin atención sanitaria en muchos casos, y a morir en una dolorosa
agonía. Para su casta de intocables se reservan el derecho a burlar todas las
leyes, a gozar de todos los privilegios conseguidos a base de intentar
desposeer de dignidad al resto de los mortales. Suena especialmente irónico,
cuando se tienen que sufrir día a día los atentados a la razón de esta
cuadrilla del PP, que la OMS insista en que “Se requiere un entorno regulatorio
y político propicio para garantizar que cada mujer tenga un acceso sencillo a
servicios de aborto de buena calidad. Las políticas deben orientarse a respetar,
proteger y cumplir los derechos humanos de las mujeres para alcanzar resultados
de salud positivos”.
La OMS
alerta sobre todas las tácticas dilatorias cuando una mujer ha decidido abortar
(pero Gallardón se inventa multiplicar los informes dilatorios previos). La OMS
reconoce que no es saludable para la mujer, en muchos casos, tener que pasar
por la vergüenza de reconocer que ha sido violada para poder abortar. Pero
Gallardón insiste en humillarla para demostrarlo. Y Gallardón y Mato saben
perfectamente que obligan a llevar a término el embarazo de un feto con
malformaciones que después será abandonado a su suerte, sin ninguna atención
especial por parte de las autoridades incompetentes.
Vuelven
los tiempos de los abortos clandestinos, de los viajes al extranjero (si se
puede) para abortar, de que la sensación de pecado y culpa impida vivir, amar, sonreír
y sentirse libres. Este Gobierno del PP no nos condena sólo a la precariedad
laboral, a contar cada céntimo de euro, a escoger entre comer o medicarnos, a
andar por las casas (si aún pueden pagarse) casi a oscuras y ateridas de frío…
este Gobierno del PP quiere acabar con nuestros derechos, nuestra dignidad y
que nos podamos despertar cada mañana con una sonrisa. Si ellos no disfrutan de
la vida (basta ver la cara de Fernández Díaz o de Soraya Sáez de Santamaría
para entenderlo) nadie pueda sentirse feliz por estar vivo. Y en esta cacería a
la felicidad, como siempre, los niños y las mujeres, primero.
Gallardón
tiene que ser consciente que ni las mujeres (ya muy al límite) ni la ciudadanía
responsable, aceptarán esa contrarreforma del aborto. Como gritaban ayer por
las calles de toda España: “Recuerda que somos las nietas de las brujas que nunca
pudiste quemar”.
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