Gloria Vázquez: "Papá Noel es para los hijos de los políticos mientras nosotras vamos camino de perderlos"
© Paula
Díaz, Público
- Las
víctimas de violencia de género de Ve-laluz, en huelga de hambre por segunda
vez, denuncian sentirse estafadas por los dirigentes de la Xunta y el Gobierno
central. Nadie ha vuelto a ponerse en contacto con ellas en la última semana de
su protesta
"'¡Qué
barbaridad, qué tristeza!', nos dicen los políticos cuando vienen a vernos,
pero ellos se van a ir a pasar la Navidad con sus hijos y su familia mientras
nosotras nos quedamos pasando frío en este local con humedades". La
presidenta de la asociación Ve-laluz de A Coruña, Gloria Vázquez, usa la ironía
para protestar por la falta de atención que los dirigentes de la Xunta y el
Gobierno central están dando a su huelga de hambre. Las víctimas de violencia
de género que conforman este colectivo cumplen este lunes una semana de su
segunda protesta y, en esta ocasión, nadie se ha preocupado por su situación,
aseguran. Aunque tampoco confían en que les hubiera servido de mucho.
La
primera vez que ocuparon un local prestado cercano a la Audiencia Provincial de
A Coruña aguantaron más de un mes sin comer. En ese tiempo, según Vázquez,
Susana López Abella, secretaria general de Igualdade del Ejecutivo de Alberto
Núñez Feijóo, y Blanca Hernández, delegada del Gobierno para la Violencia de
Género, entre otros políticos de la oposición, sí se interesaron por su
situación. "Sólo me queda hablar con Feijóo, con [el ministro de Justicia,
Alberto Ruiz] Gallardón o con el propio [presidente del Gobierno, Mariano]
Rajoy", bromea la presidenta de Ve-laluz ("Ver la luz", en
gallego).
"Nunca
debimos abandonar la primera huelga de hambre" Bromas aparte, las mujeres
que secundaron la protesta aseguran sentirse "estafadas". "Nunca
debimos abandonar la primera huelga de hambre", se lamenta Gloria. Porque
los contactos con la Xunta de aquella primera huelga se quedaron, aseguran, en
papel mojado. "Nosotras pedíamos la creación de una Comisión de
Investigación que revisara los casos de denuncia sobreseídos en los últimos
cinco años", relata la portavoz del colectivo. "Ellos [la Xunta] lo
aceptaron, pero luego crearon una Comisión de Igualdad donde se tratan por
encima los temas de violencia de género", denuncia. "Fue un engaño:
se suponía que íbamos a tener voz y voto en esa Comisión, pero se quedó en ir a
comentar nuestras quejas de vez en cuando al Parlamento", afirma Vázquez.
Además,
aseguran haber salido perjudicadas tras su primera protesta. "El
Parlamento gallego y el Ayuntamiento de A Coruña se comprometieron a hacer un
seguimiento de nuestros casos para evitar represalias, pero no ha sido así; ha
habido un ensañamiento brutal desde que abandonamos la huelga", afirma la
Vázquez. Según su versión, los casos de
gran parte de las mujeres que secundaron la primera protesta y que habían
denunciado a sus maltratadores se resolvieron justo después de abandonarla y
con el sobreseimiento de los mismos. Una versión rebatida por el juez de
violencia de género de A Coruña, Miguel Filgueira, que asegura en una
entrevista con Público no moverse por "ánimos oscuros".
Sea
como sea, las peticiones de Velaluz (mejorar la protección judicial para las
víctimas de violencia de género y, sobre todo, la de sus hijos) siguen sin
encontrar respuesta. "En Galicia hay un alto índice de casos sobreseídos
—un 57%— y eso significa que los maltratadores, al no ser condenados, tienen
barra libre para pedir la custodia de nuestros hijos", recuerda Vázquez.
"También significa que, al alegar que sí hay pruebas pero que no son suficientes,
si luego el maltratador termina matando al hijo o a la mujer, los jueces
también quedan impunes", añade. "Y nosotras tenemos pruebas
suficientes como para que estén en la cárcel", asegura.
Volviendo
a su ironía habitual, Vázquez bromea con que estas Navidades van a pedir
"el indulto a Gallardón". "No sé qué delito hemos cometido, pero
las condenadas somos nosotras", explica. "Papa Noel es para sus hijos
[de los políticos], mientras nosotras estamos en huelga de hambre, algunas sin
hijos, y otras camino de perderlos", denuncia.
Control
médico insuficiente
Contra
todo ello, las mujeres de Ve-laluz continúan en pie de guerra protestando en un
local "construido hace 60 años, con mucho frío y en el que no se puede
enchufar calefacción porque salta la instalación eléctrica". El pasado
viernes, por primera vez en una semana, médicos del Servicio Galego de Saúde
(Sergas) fueron a visitarlas, aunque en un principio las huelguistas se habían
mostrado reticentes a aceptar sus servicios.
"No
es que queramos autolesionarnos; en la primera ocasión cuatro de nosotras
tuvimos que ser ingresadas y no queremos eso", aclara Gloria. "Lo que
solicitamos es una revisión como Dios manda: analíticas de sangre y de orina,
que es lo habitual en las huelgas de hambre", añade. "Pero lo único
que nos hicieron es pincharnos el dedo y controlarnos las pulsaciones y la
respiración", se queja.
Pese a
todo, y con sus niveles de potasio y hierro por los suelos, las mujeres de
Ve-laluz piensan continuar con su segunda protesta. ¿Qué tiene que pasar para
que pongan fin a la huelga de hambre? "Que los gobiernos tomen medidas
reales: que creen una Comisión que revise todos los expedientes de los casos
sobreseídos de toda España, que son el 61%; que las madres dejen de ser
condenadas por proteger a sus hijos de sus maltratadores; y que le quiten la
guardia y custodia y la patria potestad a los maltratadores", concluye
Vázquez.
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