Diccionario de la Transgresión Feminista: E-F

* * * Fuente: "Diccionario de la Transgresión Feminista", primera edición, volumen II, JASS Asociadas por lo Justo.
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Ecofeminismo

Aunque la primera vez que se utilizó el término fue en los años 70 del siglo XX, la socióloga Virginia Henderson (1897-1941), sentaría las bases de un movimiento que denuncia “la apropiación masculina de la agricultura y la reproducción” es decir, la apropiación de los hombres de la fertilidad de la tierra y la fecundidad de la mujer. El término lo acuño François D’eabuonne, una socióloga francesa que lo definió como una crítica a la modernidad desde el feminismo y el ecologismo. D’eabuonne estableció la conexión ideológica que existe entre la explotación de la naturaleza y de las mujeres en el interior del sistema patriarcal.

Hoy en día, más que hablar de ecofeminismo se debería hablar de ecofeminismos, ya que hay diferentes tendencias dentro del mismo. Sin embargo se podría decir que en general, el ecofeminismo defiende en primer lugar las características que las sociedades patriarcales le atribuyen a las mujeres como el cuido de otros seres y del planeta al tiempo que critican la sobreexplotación de la tierra y la mercantilización de la sexualidad femenina. Además denuncian la asociación que el patriarcado hace entre mujeres y naturaleza.

Los binomios mujer-naturaleza y hombre-cultura y la superioridad de la cultura sobre la naturaleza en el patriarcado explican que las mujeres sean consideradas inferiores a los hombres. Por último, relacionan la opresión que sufren las mujeres con el deterioro de la naturaleza, y señalan que los valores patriarcales son los productores de ambos problemas. Como solución defienden la reivindicación de valores o elementos que se consideran femeninos dentro del patriarcado.

Economía

La palabra viene del griego y significa “la administración del hogar” pero bajo el patriarcado capitalista globalizado ha venido a significar el sistema económico de un país que incluye, según los diccionarios patriarcales, la producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios dentro de una determinada área. Muchas feministas consideran que los elementos letales de la globalización patriarcal, capitalista y colonialista, están basados no solamente en el intercambio desigual entre países y personas como lo explican los marxistas, sino en el mecanismo del intercambio en sí mismo. La creación de la escasez, la globalización de la pobreza y la destrucción de tantas culturas y especies no son fracasos de este sistema sino más bien expresiones esenciales de un sistema basado en la lógica del intercambio que se apropia de los cuerpos, recursos y trabajo de las mujeres y de muchos hombres al tiempo que destruye las culturas autóctonas o indígenas basadas en lógicas opuestas o distintas del intercambio, es decir, basadas en otros valores más solidarios y altruistas.

Economía del regalo: es un sistema económico en que la producción, distribución y consumo de los bienes y servicios dentro de un área determinada no dependen del intercambio de cosas por favores o cosas por cosas o favores por favores, es decir, la distribución no está basada en la lógica del intercambio. A veces la economía del don o del regalo se llama también cultura del regalo. En algunos casos, regalos simultáneos o recurrentes hacen que la gratitud circule en torno a la comunidad, lo que se puede ver como una forma de altruismo recíproco.

Educación popular feminista

La educación popular tiene sus antecedentes en el siglo XIX; en América Latina cobra beligerancia a partir de la décadas de los 60´s teniendo su auge en los 80`s. Principalmente a partir de los 90`s las educadoras feministas desarrollan diversas críticas al modelo metodológico y le aportan desde el feminismo la perspectiva filosófica y de construcción de saberes desde lo cotidiano y personal. En esta nueva síntesis el proceso educativo se hace cada vez más sentipensante, se intenciona el empoderamiento desde adentro como la base para construir poder vital Y TRANSFORMADOR. Un aporte fundamental de las educadoras feministas al abordaje del proceso educativo es que en vez de partir de la práctica social como lo hace la educación popular tradicional, el punto de partida del proceso educativo feminista son las historias de las mujeres, sus identidades, necesidades, intereses, afectos, intuiciones, saberes y conocimientos que se tienen, con el objetivo de generar procesos de aprendizajes que permitan validar, transformar y/o producir nuevos conocimientos. Para los procesos de educación popular feminista se utiliza el lenguaje total donde se abordan las dimensiones de vida de las mujeres de forma integral e intencionado en esta construcción de saberes, las rupturas epistemológicas con el androcentrismo para avanzar hacia la acción transformadora de las relaciones subordinadas, de explotación y dominación que vivimos las mujeres.

Empoderamiento

Palabra tomada del idioma inglés que se ha adecuado al español. Las feministas la usamos en el sentido de concedernos el poder como grupo de personas discriminadas para mejorar nuestras condiciones de vida a través de nuestras propias acciones.

Epistemología feminista

La epistemología feminista nos devela el “conocimiento” o filosofía occidental como patriarcales y nos enseña que las mujeres estamos siempre produciendo conocimiento aunque no sea reconocido como tal por las ciencias o academias patriarcales. La epistemología feminista nos devélala diversidad de conocimientos producidos por mujeres, cómo producimos conocimiento las mujeres, la naturaleza de lo que conocemos, y para qué producimos conocimiento.

Enfoque holístico

Entendemos por este tipo de enfoque aquel que analiza los eventos desde el punto de vista de las múltiples interacciones que los caracterizan. Un enfoque holístico supone que todas las propiedades de una determinada realidad no pueden ser determinadas o explicadas como la suma de sus componentes. En otras palabras, un enfoque holístico parte de que la realidad no es la suma de sus partes.

Escuela

Viene del latín schola, que se deriva del griego skhole que significa ocio. En Jass Mesoamérica valoramos el sentido profundo y la importancia del ocio entendido como el “tiempo de libre disposición de una persona” separado del trabajo económicamente productivo. Es el tiempo especial de la persona que usa para descanso, disfrute y también para aprehender, reflexionar, construir conocimiento y derivarlo en acción transformadora. Para las mujeres, que históricamente hemos carecido de tiempo para nosotras, tenerlo para la reflexión, para develar y construir conocimientos mediante el intercambio de saberes; constituye una estrategia clave en el proceso de acumulación de nuestro poder para lograr transformar el mundo.

Esencialismo

Últimamente se utiliza el término esencialista para criticar aquellas corrientes del feminismo, como el ecofeminismo, que promueven la defensa de elementos, valores o características que se consideran “femeninas” dentro del Patriarcado sin entender que lo que estas corrientes defienden no es que esas cualidades sean “esencialmente” femeninas sino que son valores o características necesarias para la vida en este planeta pero que han sido desvaloradas precisamente por ser consideradas femeninas en oposición a las masculinas.

El esencialismo es cualquier doctrina o ideología que pretende que la esencia precede la existencia, lo que según los existencialistas, tiene por resultado negar la libertad individual ya que si la esencia precede a la existencia, cada persona queda reducida al producto de determinismos que la definen y que no puede superar.

Espiritual

En el contexto de JASS-Mesoamérica hablamos de lo espiritual en su sentido laico y hasta político y no en su sentido religioso. La espiritualidad laica con la que nos identificamos parte de que todo en el universo es interdependiente y enfatiza valores, ideas y cualidades tales como el amor, la compasión, la ternura, la paciencia, el altruismo, la belleza, la creatividad, la sororidad/solidaridad, la tolerancia, el perdón, la alegría, la responsabilidad, la armonía, el pensar, actuar y trabajar con amor, el amor a la prójima y al prójimo, la pasión por la vida, la creencia y defensa del bienestar y buen vivir de todas las personas y otros seres, el sabernos parte de la naturaleza, el asombro ante el misterio, inmensidad y maravilla de toda vida y la preocupación permanente por las y los otros y toda la naturaleza. Se refiere a aspectos de la vida y experiencia humana que van más allá de una visión materialista del mundo sin necesariamente aceptar una realidad sobrenatural o la existencia de un ser divino. Somos espirituales cuando nos sabemos capaces de pensar amorosamente, vivir el ahora sin desconocer el pasado ni olvidar el futuro, sintiéndonos únicas a pesar de ser una con el todo.

Etarismo

Cualquier idea, actitud, acción o estructura mental o institucional que subordina a una persona o grupo de personas debido a su edad cronológica. El sexismo etarista por lo tanto es cualquier actitud, acción o estructura que discrimina a las mujeres por su edad. Esta forma de sexismo asigna roles basados puramente en la edad y sexo de las mujeres sin importar sus preferencias, habilidades o capacidades. Como otros “ismos” el etarismo refleja el prejuicio de la sociedad contra ciertos grupos de personas por su edad, similar a como el sexismo refleja la misoginia contra el sexo femenino.

Familia (nuclear o extendida)

La familia (nuclear o extendida) es considerada por las teorías feministas como el espacio privilegiado de reproducción del patriarcado en tanto constituye  la unidad de control económico, afectivo, emocional, sexual y reproductivo del varón sobre la mujer y sus hijas/os. La historia del pensamiento occidental hace de la familia patriarcal una institución basada en la naturaleza y le asigna una serie de características que la hacen única dentro del universo de asociaciones humanas posibles. Sin embargo, las feministas han creado y descrito una infinidad de posibles familias quevan desde las conformadas por dos mujeres adultas con o sin hijas/os a las conformadas por un grupo afín que se autodenomina familia.

Desde el punto de vista económico, la familia patriarcal ha significado una forma de enriquecimiento de los varones a costa de la mujer y las/os hijas/os. Su aporte en materia de reproducción social así como en las tareas agrícolas, de pesca, etc., es desconocido o invisibilizado. A ello se suma que hasta mediados del siglo XVIII, las mujeres estaban absolutamente incapacitadas jurídicamente para administrar el haber familiar. Aún hoy y a pesar de que la mayoría de las legislaciones latinoamericanas reconocen la plena capacidad jurídica de las mujeres para administrar recursos patrimoniales en el matrimonio, subsisten las trabas y obstáculos para que lo hagan y se le sigue confiriendo al marido el titulo de Jefe de Familia.

Desde el punto de vista emocional, el impacto de este tipo de familia en el desarrollo de hombres y mujeres, y en nuestras formas de convivencia, ha significado la construcción de adultos/as extremadamente susceptibles al dominio y la explotación. Solo así puede explicarse que líderes autoritarios, castigadores y explotadores hayan disfrutado de la lealtad, la incondicionalidad y hasta el amor de tantas personas. Sólo así se puede explicar que tantas mujeres no puedan dejar a un marido abusador. El proceso de socialización que se da dentro de una familia patriarcal permite no sólo el mantenimiento del sistema patriarcal de dominación sino de todos los sistemas dominadores.

Femicidio o feminicidio

A veces es usado para describir el homicidio simple de una mujer. Esto es incorrecto porque ambos términos aluden al asesinato sistemático de mujeres por ser mujeres lo que los convierte en un crimen basado en el género de la víctima. El concepto de “femicide” fue acuñado por la autora feminista estadounidense Diane Russell para describir el asesinato misógino de mujeres cometido por hombres. Fue castellanizado por la feminista mexicana Marcela Lagarde como “feminicidio”, después de un largo debate que no acaba aún hoy. Lagarde considera que el feminicidio va más allá del femicidio porque es la culminación de la violencia contra las mujeres que incluye los siguientes elementos: (i) Muerte violenta y/o misógina por motivos de género que incluye tanto homicidios simples o calificados, como accidentes mortales e incluso suicidios que no son detenidos ni prevenidos por el Estado; (ii) Muertes de mujeres por acción u omisión debidas a la discriminación contra las mujeres por su condición de género, clase, etnia, etc.; (iii) Direccionalidad de la violencia que va de los hombres hacia las mujeres; (iv) Responsabilidad del Estado, (v) Tolerancia social a la violencia contra las mujeres, (v)  y Naturalización e invisibilización de la misoginia que es la causante de esta forma de violencia.

Feminismo

El feminismo es una ideología que no sólo defiende los derechos e intereses de las mujeres, sino que defiende el idéntico valor o equivalencia de todas las personas, para lo cual elabora, partiendo de las experiencias vividas de las mujeres, un conjunto de teorías sociales y ejecuta diversas prácticas políticas en abierta crítica a las relaciones desiguales de poder entre los sexos, las razas o etnias, las naciones, etc.

Algunas de las clasificaciones que se han hecho de los distintos feminismos o de las distintas manifestaciones del feminismo son: el feminismo socialista, el cultural, el radical, el ecofeminismo, el anarcofeminismo, el feminismo de la diferencia, el de la igualdad, el marxista, el separatista, el filosófico, el feminismo espiritual, el transfeminismo, el postfeminismo, etc. La feminista canadiense, Ángela Miles, propone una clasificación más general en feminismos reformistas y feminismos transgresores o transformadores.

En todo caso, las distintas manifestaciones del feminismo tienen en común que todas realizan una crítica a la desigualdad de poder de las mujeres frente a los varones y proclaman la promoción de los derechos de las mujeres. Algunas de estas manifestaciones del feminismo, como el ecofeminismo, son más visionarias al proponer modelos alternativos de convivencia basado en valores asociados con lo femenino como el altruismo, la cooperación, la solidaridad, la paz, el respeto a las diferencias, el cuido de todos los seres vivientes, el maternazgo, etc.

Feminismo espontáneo

Feminismo espontáneo es el que sienten y practican muchas mujeres que no se reconocen como feministas porque no saben lo que es realmente o porque temen lo que de él se dice. Algunas reconocen que no pudieron elegir casi nada en sus vidas pero hacen lo posible por allanarle el camino a las mujeres más jóvenes o a sus propias hijas.

Feminismo indígena

Como en otras corrientes del feminismo, ésta también se presenta con sus diferencias, especialmente en relación a la crítica que le hace una de sus vertientes a lo que ellas llaman feminismo hegemónico que según ellas intenta homogenizar la problemática y demandas de las mujeres. Lo que sí tienen en común las diferentes vertientes del feminismo indígena, es su insistencia en que su identidad étnica les supone tanta marginación, subordinación o dependencia como su identidad de género. Por tanto, la principal lección de este feminismo es que obviar otras identidades opresivas en la mujer o priorizar las de género, no dará cuenta de sus particulares situaciones y condiciones de subordinación, como mujeres y como indígenas al mismo tiempo. Otra aportación del feminismo indígena es la visibilización y combate a la opresión étnica, y al interior de sus propias comunidades, proponiendo la revisión y superación de relaciones de género basadas en la subordinación y opresión de las mujeres. En este sentido las mujeres indígenas son críticas con el androcentrismo propio de sus comunidades y, en particular, proponen cambios en aquellos elementos de su cultura o tradición que las discrimina o subordina. En este caso la aportación de este feminismo al movimiento indígena es el de reconocer la opresión de género que sufren las mujeres al interior de sus comunidades y, en base a ello, proponer cambios culturales pro-igualdad de género.

El feminismo indígena supone una determinante aportación al debate sobre multiculturalismo y feminismo con su discurso crítico de género y etnia pues éste viene a demostrar cómo se pueden defender al mismo tiempo derechos individuales y colectivos. Esta conciliación es expresada de modo particular por la propuesta de cambio cultural pro igualdad de género de las mujeres indígenas en sus comunidades, un cambio cultural que, como ya apuntábamos, atendiendo los derechos individuales de las mujeres no compromete los derechos colectivos de sus pueblos. Las feministas indígenas plantean cambios y permanencias que combinan los derechos de las mujeres y los derechos de sus pueblos que se basa en una noción renovada de cultura provista de dinamismo y flexibilidad. Así, en la propuesta de cambiopermanencia o de negociación cultural de las feministas indígenas se encuentra un concepto de cultura dinámico y flexible, que permite así la conciliación sin contradicción de derechos colectivos e individuales. “Las mujeres indígenas están dando la pauta de cómo repensar el multiculturalismo y la autonomía desde una perspectiva dinámica de la cultura, la cual mientras determina el derecho a la autodeterminación, parte de una concepción de identidad como construcción histórica en formación y reformulación cotidiana” (Hernández, 2008:28).

Feminismo liberal

El feminismo liberal es una de las corrientes del feminismo que promueve principalmente la emancipación y empoderamiento individual de cada mujer. Se basa en el principio clásico del liberalismo que mantiene que cada individuo tiene el derecho a defender su felicidad y sus intereses. Apoya la igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres y se opone a los prejuicios y la discriminación que obstaculizan las aspiraciones de éstas. Las reivindicaciones fundamentales del feminismo liberal son fundamentalmente la participación política y educativa para terminar con la discriminación de las mujeres. Se caracteriza por definir la situación de las mujeres como una de desigualdad -y no de opresión y explotación- y por postular la reforma del sistema hasta lograr la igualdad entre los sexos. Las liberales comenzaron definiendo el problema principal de las mujeres como su exclusión de la esfera pública, y propugnaban reformas relacionadas con la inclusión de las mismas en el mercado laboral.

Las feministas radicales hicieron una crítica al feminismo liberal por considerar que éste no va más  allá de la defensa de la integración de las mujeres en el mundo capitalista del trabajo asalariado y de la cultura, dejando intacta la estructura de relaciones de poder entre hombres y mujeres. Sin embargo, es justo reconocer que si los postulados liberales de igualdad entre hombres y mujeres se llevaran hasta sus últimas consecuencias, el capitalismo se caería porque éste se sostiene en las desigualdades creadas entre las personas. Dicho de otra manera, como para lograr la igualdad de las mujeres y los hombres, es absolutamente necesario erradicar las desigualdades basadas en la pertenencia a una determinada etnia, o raza, clase, edad, etc., en el fondo, el feminismo liberal también lleva a la erradicación de todas las formas de opresión y explotación por ser contrarias a la igualdad entre los sexos.

Feminismo radical

El feminismo radical es una corriente del feminismo que no hace alusión a una excesiva beligerancia o fanatismo como la palabra radical podría sugerir sino a que esta corriente sostiene que para lograr eliminar la desigualdad social es indispensable atacar la raíz del problema. Para las feministas radicales el patriarcado es esa raíz porque es la forma de dominación más antigua y expandida que se conozca. Esta corriente se centra en el análisis de las relaciones de poder que construye la supremacía masculina y organiza todas las sociedades actuales.

Las diversas vertientes del feminismo radical proponen diversas estrategias o maneras de derrocar al patriarcado pero todas propugnan una reorganización de la sociedad que no esté basada en roles de género ni en la idea de la superioridad o inferioridad de cualquiera de los sexos así como en la eliminación de estereotipos o prácticas culturales basadas en esas ideas. El feminismo radical tuvo su origen en la llamada Segunda Ola del Feminismo de los años 60.

Feminismo socialista

El feminismo socialista nace de la crítica tanto al patriarcado capitalista como al androcentrismo en la obra de Marx. Tiene algunos temas en común con el feminismo liberal pero se produce un giro en la respuesta que da a las cuestiones tratadas históricamente por el feminismo. Las feministas socialistas creen que las reformas defendidas por las liberales son insuficientes, que la sociedad burguesa debe ser reestructurada para terminar con la esclavitud doméstica y dar lugar a alguna fórmula de colectivización de las tareas del hogar y del cuidado de los niños.

Esta teoría nace en el momento de expansión de la industrialización y del surgimiento del movimiento obrero, y se caracteriza por ser un movimiento social centrado en las mujeres de la clase obrera y en sus condiciones de trabajo, así como de la incorporación de todas las mujeres al mercado laboral como una manera de independizarse de los hombres, aunque también luche por el derecho al voto. Las feministas socialistas enfatizan en las diferencias entre la situación de las mujeres proletarias y las de clase media, que con la revolución industrial quedan enclaustradas en su hogar y se las ha criticado por su idea poco realista de que la igualdad entre hombres y mujeres en la clase obrera acabaría con la subordinación de las mujeres porque es un hecho comprobado que para el socialismo la cuestión femenina siempre ha sido la cuestión aplazada.

Sin embargo, la rusa Alejandra Kollontai, una feminista socialista nacida en el siglo XIX, decía todo lo contrario; que la revolución no podrá realizarse hasta que no se haya resuelto la cuestión femenina. Si bien Marx ya había dicho que para construir un mundo mejor además de modificar las relaciones de producción era necesaria la aparición de un hombre nuevo con nuevos valores y costumbres, Kollontai insistía en que el verdadero cambio social se había iniciado en las mujeres nuevas, conscientes de su opresión en un mundo concebido por y para varones, en el que su papel se define por sus relaciones y su individualidad no tiene valor. Para ella las mujeres nuevas “…se presentan a la vida con exigencias propias, heroínas que afirman su personalidad, heroínas que protestan de la servidumbre de la mujer dentro del estado, en el seno de la familia, de la sociedad, heroínas que saben luchar por los derechos.”

Fundamentalismo

El fundamentalismo es un movimiento o forma de entender el mundo misógino caracterizado por una vuelta a los principios patriarcales fundamentales de la economía del mercado, la política neoliberal o la religión monoteísta dominante; por una adherencia rígida a esos principios; por una intolerancia peligrosa de otros puntos de vista y; finalmente, por un control mayor de muchos o todos los aspectos de la vida de las mujeres.


Las organizaciones fundamentalistas promueven sus ideologías conservadoras o de derechas en la esfera política o pública a través de la movilización del poder estatal y corporativo y los recursos públicos y privados.

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