Refugiados en Grecia: la historia de Firial
* * copiado tal cual del
informe "NUESTRAS ESPERANZAS HECHAS AÑICOS. La parálisis europea deja a
miles de personas refugiadas atrapadas en Grecia" de Amnistía
Internacional
Firial, de 33 años, es de
Alepo, y se encuentra atrapada en Grecia con sus dos hijas. Su esposo,
gravemente enfermo, está en Alemania junto con sus dos hijos.
“Permanecí en Alepo,
trasladándome de un lugar a otro, durante cuatro años. Mi casa fue destruida, y
las bombas mataron a mi padre, mi hermana, mi madre y la madre de mi
esposo. Nos fuimos cuando mi esposo sufrió un ataque al corazón.
Yo fui a Turquía en mayo de
2015. Mi esposo no podía trabajar, porque estaba hospitalizado; pasaba 10 o 15
días en el hospital, volvía,
y luego otros 10 o 15 días [...] Ahorré dinero para mandarlo a Alemania.
Mi esposo se fue de Turquía a mediados de noviembre, y al cabo
de cuatro días llegó a
Alemania, con nuestros dos hijos.”
El 1 de febrero de [2016],
Firial llegó a Quíos. De allí fue a Atenas, de donde pasó a Tesalónica, y de
ahí al campo de EKKO. Posteriormente, llegó caminando a Idomeni, donde pasó
cuatro meses.
“Cuando cerraron la
frontera, me sentí angustiada [...] Venían hombres a las tiendas, a preguntarme
si estaba casada o divorciada. Un día, fui a Médicos Sin Fronteras […] Me vio
un médico, que dijo que tenía una depresión, y me dio unas pastillas.
Me han dado cita en la
embajada alemana para el 10 de enero de 2017. Me han dicho que me ayudaría
tener pasaporte, pero no tengo pasaporte. No pude llevarme los pasaportes […]
Tampoco puedo hacerme uno, porque costaría entre 600 y 700 euros.”
“Sufrí mucho. Perdí mi casa.
Me vine a Turquía. Mis hijos han perdido mucho tiempo de clases. No sé cuándo
llegaré a Alemania. Esto me está matando.”
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