Sonia Vaccaro: Abuso sexual en la infancia
© Diario Digital Femenino, Sonia Vaccaro
Fuente:
http://diariofemenino.com.ar/v2/index.php/2016/09/04/sonia-vaccaro-abuso-sexual-en-la-infancia/
El abuso sexual en la
infancia es uno de delitos que se da con mayor frecuencia, más de lo que
creemos y por quienes no imaginamos. Aunque reconocido, trabajado y difundido
por estudiosxs del mundo, en el ámbito de la justicia –y algunas profesiones
involucradas en el abordaje – todavía existe un notorio y alarmante
desconocimiento sobre su tratamiento; y
muy especialmente el descreimiento a madres, niñas y niños que lo denuncia,
beneficiando a los abusadores.
¿Qué es el A.S.I? ¿A quiénes afecta? ¿Quiénes
lo perpetran? ¿Qué implicancias tiene en la salud física, emocional y mental de
las personas? Estos son algunas de las preguntas que nos hacemos o deberíamos
hacernos a la hora de hablar de Abuso Sexual en la Infancia
Sonia Vaccaro - Abuso Sexual
en la Infancia Sonia Vaccaro – Abuso Sexual en la Infancia
Para dar respuesta a estos y
otros interrogantes, Diario Digital
Femenino entrevistó a la psicóloga clínica argentina, residente en Madrid
(“ciudadana del mundo” como se define), y especialista en la materia, Sonia Vaccaro
Definición
de Abuso Sexual en la Infancia
“UNICEF entiende a las
víctimas del maltrato infantil, como aquel segmento de la población conformado
por niños, niñas y jóvenes hasta los 18 años que sufren ocasional o
habitualmente actos de violencia física, sexual o emocional, sea en el grupo
familiar o en las instituciones sociales. El maltrato puede ser ejecutado por
omisión, supresión o trasgresión de los derechos individuales y colectivo, e
incluye el abandono completo o parcial (UNICEF, 2006)”, señala Sonia Vaccaro
“El Abuso Sexual
Infantil, es una forma de maltrato
infantil, que afecta a la integridad sexual de la niña o el niño, interfiriendo
en su normal desarrollo y que está ejercida por un adulto o persona mayor en
edad y jerarquía.” explica
Vaccaro comparte otras definiciones,
“El National Center of Child Abuse and Neglect (NCCA1978), lo define como
“…Contactos e interacciones entre un/a niño/a y un adulto cuando el adulto
(agresor) usa al niño [niña] para estimularse sexualmente él mismo, al niño
[niña] o a otra persona. El abuso sexual puede ser también cometido por una
persona menor de 18 años cuándo esta es significativamente mayor que el niño
(víctima) o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre
otro.”
“También exponer a una niña
o niño a la pornografía o material de sexo adulto se considera ASI”, puntualiza
la psicóloga
¿Afecta
a niños y niñas por igual?
Las víctimas de este delito,
son en gran mayoría niñas. De acuerdo a la OMS, en el mundo al menos 150
millones de niñas y 73 millones de niños han sido víctimas de alguna forma de
abuso sexual antes de cumplir los 18 años. Esta proporción (casi la mitad de
niños por sobre la cifra de niñas), se mantiene en todas las encuestas de
victimización que se llevan a cabo en todos los países.
El ASI es el delito más
silenciado, ya que se considera que sólo el 5% de ellos se denuncia o llega a
conocimiento de alguien más que la propia víctima.
Según
estadísticas e investigaciones ¿quiénes son los principales abusadores?
Las estadísticas son
unánimes con referencia a este punto, en un 90%, los abusadores pertenecen al
sexo masculino (hombres de 18 a 30 años), son conocidos de la víctima y
pertenecen a su círculo cercano (padre, padrastro, vecino, tío, primo,
hermanos). De acuerdo a cuán estrecho sea el vínculo, mayor será la
normalización que la víctima hará de estas conductas, ya que la relación
familiar provoca que el abuso sea continuado, sostenido en el tiempo y de forma
regularizada. En el incesto, no existen “asaltos” ni “violencias físicas”, no
se producen “marcas visibles” y la niña o el niño pueden llegar a incorporarlo
como “una actividad común“ con su agresor. Por ejemplo, una niña de 14 años que
atendí y que había sido violada por su padre desde los 3 años de edad (al menos
a esa edad era su primer recuerdo aunque no sería exagerado pensar que las
violaciones pudieron haber comenzado antes), me dijo: “-yo creía que así era el
amor de padre-” (sic)
¿Qué
implicancias tiene en la salud física, emocional y mental?
El abuso sexual en la
infancia y el incesto, siempre son fuentes de psicopatología o de algún tipo de
trastorno psicológico. Esto no significa que estigmaticemos a las víctimas,
sino que es importante saber que aunque la psiquis intente “olvidar” los hechos
(y por cierto, lo hará) esto no significa que no ha pasado nada, por el
contrario, es preciso rever lo sucedido, re-significarlo y acomodarlo en una
psiquis adulta que pueda comprender y comprender-se. La culpa es el sentimiento
más frecuente que encontramos en el fondo de todas estas personas en su vida
adulta. La niña [niño] que ha sufrido abusos sexuales cree que algo malo hizo
para que le suceda eso, o que algo dejó de hacer para evitar que sucediese.
Cuando se desvela lo sucedido, los hechos que se producen (problemas
familiares, peleas, discusiones, interferencia de la justicia, etc.), tienen
tal magnitud que la niña [niño] piensa que ella lo provocó, de allí que si no
tiene respuestas solidas por parte de los adultos que deben protegerla
(incluida la justicia), puede acabar diciendo “que no sucedió nada” y “que ella
se equivocó o lo inventó”. Esta instancia se llama retractación y sucede
siempre que una niña [niño] abusada no encuentra una respuesta eficaz ante su
relato de ASI /incesto, en estos casos, gente no entrenada en el tema (incluida
la justicia), puede creer que en efecto: no sucedió.
La sintomatología que
aparece como secuela del ASI/incesto, es múltiple: desde trastornos de la
alimentación (anorexia, bulimia, etc.), trastornos del sueño (terrores
nocturnos, insomnio, etc.) , conflictos de relación, fobias y estados
depresivos de diferente intensidad (desgano, pérdida de interés y motivación,
conductas autolesivas hasta ideación suicida), disociación cognitiva,
trastornos de ansiedad, trastornos en la sexualidad, psicosis, etc..
Sobre la vida que llevará
una persona abusada en la infancia, que no ha recibido el debido tratamiento,
la Lic. Vaccaro manifiesta” No se puede describir un solo patrón para describir
la vida de una víctima de abuso sexual en la infancia, porque sabemos que cada
ser humano es diferente y responde con su historia personal y sus vivencias
(previas y posteriores al trauma) que son únicas. Lo que si podemos afirmar es
que un episodio como este es un hecho traumático y el trauma anida en lo
profundo de la psiquis de las personas quitando siempre, calidad de vida y
capacidad de disfrute. Es cierto que existen personas con una gran capacidad de
resiliencia, o sea: capacidad de recuperarse y sobreponerse a un hecho
traumático y salir fortalecida de él, pero este es un proceso muy difícil de
hacer a solas y sin ayuda profesional. Que alguien lo realice de forma
espontánea es la excepción, no la regla, por lo mismo, es muy importante
solicitar ayuda profesional.
Lo importante para resaltar,
es que la tasa de suicidios en víctimas de abuso sexual en la infancia es muy
alta esto solo justifica la intervención profesional especializada, y cuanto
antes se realice mejor.”
Teniendo
en cuenta estudios, campañas, recomendaciones e informes ¿Qué sucede en la
Justicia? Parecen tener una negativa en esta temática, poniendo la duda sobre niñas/os, madres y muy
poco en los abusadores, de hecho tenemos varios casos testigos que lo demuestran
y en los que los fallos han sido muy duros con lxs denunciantes
A mi entender, o al menos,
la explicación que yo le doy a este comportamiento de la justicia (esto sucede
en mayor o menor grado, de forma unánime en la justicia de todos los países
occidentales), podría obedecer a tres factores:
1) Un desconocimiento por parte de la gran
mayoría de las y los operadores jurídicos, acerca de la infancia y sus
particularidades, acerca de su carácter cualitativamente diferente al adulto y
por lo mismo, se les considera y evalú asólo desde una diferencia cuantitativa,
teniendo como parámetro al adulto. La justicia, aún hoy, denomina “el menor o
la menor” para referirse a un niño o una niña.
2) El desconocimiento por parte de la gran
mayoría de las y los operadores jurídicos del tema específico del abuso sexual
infantil y el incesto, su especificidad, sus características, sus signos y sus
consecuencias.
3) Estos dos factores enunciados arriba, hacen
que se implementen leyes y prácticas judiciales de la misma forma y con la
misma subjetividad que en las causas con adultos. Incluso a veces, muchas juezas y jueces (también otros /as
empleadas/os judiciales), se dirigen a las niñas/os con el mismo lenguaje
ininteligible que utilizan en toda las prácticas judiciales.
Estos tres puntos además, se
erigen sobre procesos psíquicos que nos comprometen a todas/os. El Abuso sexual
infantil y el incesto, son delitos aberrantes, cuyo carácter siniestro tiende a
que la psiquis, como defensa, niegue la
existencia de los hechos. Cuanta más cercana sea la identificación con la clase
social (o características) del agresor, mayor es el carácter siniestro y por lo
mismo más fuerte es el descreimiento acerca de que esos hechos pudieran haber
sucedido. Esto es una explicación, no una justificación, mi condición de
Psicóloga y psicoanalista, me exige que intente dar una explicación desde un
mecanismo psíquico inconsciente frente al horror. Creo que muchas veces, las y
los profesionales de la justicia, no quieren ver ni creer que un hecho
aberrante como el ASI pudo haber sucedido, en especial en “las mejores
familias”, en familias que aparecen como “normales”, y por ello, tratan de
cerrar rápidamente el caso y decir “aquí no ha pasado nada”, sabemos que
siempre el hilo se corta por el lado más delgado: la víctima infantil. Recuerdo
que una vez, un fiscal, frente a un caso de incesto, me preguntó descreído:
“-Usted cree que ese hombre, un médico, ¿pudo hacer algo así?-”
Por todo esto, es
fundamental que se comprenda que los delitos que implican a niñas y niños
víctimas, deben ser tratados de una forma específica, especial y especializada.
Deben ser comprendidos entendiendo que en los casos con víctimas infantiles en
general y en el ASI e incesto en especial,
hay un impacto sobre el “cuerpo psíquico”, que aunque no haya pruebas
empíricas que la justicia solicita en un procedimiento “clásico”, es posible
descifrar signos, señales y a través de lo psicológico, encontrar evidencias
que lleven a comprender qué sucedió.
Personalmente, creo que para
dar justicia a la infancia, la justicia y la psicología debemos trabajar en
interdisciplina, mano a mano, acercándonos a las víctimas infantiles a través
de su lenguaje y especificidad cualitativamente diferente a los adultos.
Justicia
adaptada a la infancia
“El año pasado la Unión
Europea hizo un llamado a los países miembros para que construyan una “justicia
adaptada a la infancia”, en este sentido, creo que es fundamental que se
produzcan modificaciones profundas en la justicia ya sea desde lo edilicio, los
plazos de tiempo (para un niño, un año implica un salto cualitativo hacia otra
etapa evolutiva, por ejemplo), la constitución de las pruebas, la toma del
testimonio, etc. Para que exista una justicia adaptada a la infancia, será
necesaria una forma diferente de ejercer la justicia. La justicia para la
infancia víctima no puede ser ciega, no puede tener los ojos vendados, tiene
que ser una justicia que se siente al lado de cada niña y de cada niño víctima
de un delito, que le hable en su idioma, que le comprenda y le considere, que
sepa descifrar su lenguaje y le ayude a creer que le protegerá. Que le dé voz y
le considere una persona con derechos” puntualiza Vaccaro
Y es categórica a la hora de
expresar: “Y que ante la duda, se falle siempre a favor de las niñas y los
niños.”
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