España: el artículo 578 y la libertad de expresión

* * copiado tal cual del informe "Tuitea... si te atreves. Cómo las leyes antiterroristas restringen la libertad de expresión en España" de Amnistía Internacional

- Castiga a toda persona que cometa un acto público que enaltezca o justifique un delito de terrorismo, y a quienes cometan un delito de terrorismo o cualquier acto que desacredite, menosprecie o humille a las víctimas del terrorismo o a sus familiares.
- Las penas pueden ser de entre uno y tres años de prisión, una multa y varios años de inhabilitación preceptiva para empleos o cargos públicos (que conlleva la prohibición de ejercer determinadas profesiones, ocupar cargos públicos, obtener becas públicas y más).
- Cuando se empleen Internet u otros medios electrónicos, este uso es punible con una pena del tramo superior de las penas previstas.

EL IMPACTO DEL ARTÍCULO 578

El impacto de los procesamientos en aplicación del artículo 578 es considerable. Al igual que con todos los delitos de terrorismo en España, las personas declaradas culpables en virtud de esta disposición son condenadas a un largo periodo de inhabilitación para cargos o empleos públicos, lo que significa, entre otras restricciones, que no pueden ejercer toda una serie de profesiones ni presentarse a cargos públicos. Excluir a personas de cargos políticos porque han expresado opiniones políticas alternativas que se considera que “enaltecen” el terrorismo es especialmente preocupante. El estigma asociado a los cargos de “enaltecimiento” del terrorismo puede tener también efectos duraderos y devastadores en personas cuyo fin era expresar libre y legítimamente ideas y opiniones.

Además de los enjuiciamientos individuales, las personas investigadas en aplicación de la ley dicen que deben ser especialmente cautelosas antes de publicar algo en las redes sociales. El efecto disuasorio general de estos casos ha reducido en Internet el espacio para que las personas expresen opiniones críticas. Los casos que se exponen a continuación muestran cómo la aplicación del artículo 578 ha criminalizado todo un abanico de expresiones, desde la sátira política hasta letras radicales de canciones. En ninguno de ellos había declaraciones que pudieran considerarse legítimamente, en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, incitación a cometer un delito de terrorismo o apología del odio que constituya incitación.

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