Empezamos bien el día

Camino de la oficina hace un rato he notado una mirada penetrante. Tenía al capullo de turno mirándome desde la otra punta del vagón. Yo he seguido leyendo la prensa en mi móvil con mis gafas de sol puestas porque voy por Manhattan a lo Pantoja siempre con las gafas de sol encasquetadas precisamente para que no me hable nadie. El tío ha aguantado tres paradas antes de recorrerse el vagón y venir a ponérseme al lado de pie porque no había sitio para sentarse. Como lo he ignorado, me ha dado en el hombro no una ni dos sino tres veces hasta que he levantado la cabeza con el morro de cabreada que me caracteriza. Como no me conoce y no sabe o no quiere saber reconocer señales básicas de cualquier mujer que no quiere ser molestada me ha preguntado dónde voy, qué estoy leyendo, si tengo novio o estoy casada. Yo sin despegar la vista del móvil, sin contestar y sin saber dónde meterme porque claro estamos en los iuesei y aquí cualquiera puede llevar pistola legal o ilegalmente amén de que era un tío 4x4 de los que te pegan un manotazo y te mandan a Urgencias. Gracias a Dios se ha bajado una parada antes de la mía no sin antes llamarme "zorra" por haberlo ignorado. Empezamos bien el día. Por los cojones.

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