Venezuela: Crisis de salud

* * copiado tal cual del informe "La emergencia humanitaria en Venezuela" de Human Rights Watch que se puede leer aquí: https://www.hrw.org/es/report/2019/04/04/la-emergencia-humanitaria-en-venezuela/se-requiere-una-respuesta-gran-escala-de-la

INFRAESTRUCTURA PARA LA ATENCIÓN DE LA SALUD

En los primeros años de la presidencia de Hugo Chávez, los avances en materia de atención de la salud fueron “rápidos y mostraron resultados iniciales alentadores”. Concretamente, los indicadores nacionales de salud evidenciaron una mejora general en la atención de la salud a principios de la década de 2000, incluidos aumentos en la esperanza de vida (de 71,8 a 74,1 años) y una reducción de la mortalidad infantil (de 26,7 a 14,6 muertes cada 1.000 nacimientos con vida) entre 1998 y 2013, el período en el cual gobernó Chávez.

Sin embargo, el sistema de salud de Venezuela ha estado en declive desde 2012, y las condiciones se han deteriorado drásticamente desde 2017.

El sistema de salud ha sufrido una grave escasez de medicamentos e insumos médicos, la falta de acceso constante a servicios públicos en los hospitales, la emigración de los profesionales de la salud venezolanos y el deterioro de los servicios de urgencias y de la capacidad de responder a brotes de enfermedades. Una encuesta nacional realizada en noviembre de 2018 por Médicos por la Salud, una red de residentes que trabajan en hospitales públicos, determinó que, de los 40 hospitales de 24 estados incluidos en la encuesta, el 76% había indicado que se interrumpieron las pruebas de laboratorio, y el 70% informó que hubo interrupción de los servicios de radiología. El 33% de las camas en los hospitales no estaban disponibles para los pacientes. Muchos de los hospitales también indicaron escasez de artículos básicos para brindar atención médica: en el 67% se habían producido cortes del servicio eléctrico, y en el 70%, del servicio de agua. Una encuesta anterior, realizada en 104 hospitales públicos y 33 hospitales privados en todo el país, indicaba que, hasta marzo de 2018, el 88% de los hospitales habían tenido faltantes de medicamentos, y el 79% faltantes de insumos médico-quirúrgicos.

A muchas personas que acuden a hospitales para ser atendidas, se les ha pedido que llevaran sus propios insumos médicos, como jeringas y bisturíes, además de comida. Debido a la inflación y a la escasez de medicamentos, las personas se han volcado al mercado negro en busca de los medicamentos que necesitan, pese a la falta de garantías de calidad. Y en todo caso, para muchas personas el costo es prohibitivo.

Numerosos profesionales de la salud se han ido del país, y esto deteriora todavía más las condiciones del sistema de salud. La OPS indicó en julio de 2018 que 22.000, o cerca de un tercio, de los 66.138 médicos que estaban registrados en 2014 ya se habían ido de Venezuela . Con la profundización de la crisis, muchos otros se han ido desde entonces.

MORTALIDAD

El Ministerio de Salud de Venezuela dejó de difundir datos oficiales sobre mortalidad materna e infantil en 2015. A principios de 2017, la ministra de salud publicó datos correspondientes a 2016, que indicaban que en ese año la mortalidad infantil había aumentado un 30,1% y la mortalidad materna un 65,8%. Como se explica en el capítulo sobre la responsabilidad del Gobierno venezolano de este informe, la ministra fue despedida automáticamente, y desde entonces no se han publicado estadísticas oficiales. En enero de 2019, The Lancet publicó un artículo, basado en estadísticas gubernamentales, que señalaba que la mortalidad infantil había aumentado un 40% entre 2008 y 2016. Aunque la mortalidad infantil ha crecido en toda la región, en Venezuela el aumento ha sido más marcado, y las tasas han vuelto a valores que se habían registrado por última vez en la década de 1990.

Otros datos también indican que existe un problema de mortalidad materna e infantil de graves proporciones en Venezuela. Según datos de Unicef, en los últimos cinco años prácticamente se habrían duplicado las tasas de mortalidad infantil, que aumentaron un 76%, de 14,6 muertes cada 1.000 nacimientos con vida en 2012, a 25,7 muertes cada 1.000 nacimientos con vida en 2017.

Los datos correspondientes a un hospital de un estado fronterizo en Venezuela muestran un rápido deterioro de la situación. De 2016 a 2018, las muertes de neonatos en el hospital aumentaron un 54%, y la cantidad de muertes totales de niños y niñas pequeños se duplicó. El hospital también informó que hubo aumentos significativos en los ingresos de pacientes con malaria y diarrea, así como de los casos de sarampión y difteria, que en todos los casos pueden provocar mortalidad materna e infantil.

También estarían aumentando las tasas de mortalidad de la población venezolana en general, aunque los datos son menos recientes y previos a la crisis. Entre 2004 y 2014, la cantidad de muertes cada 100.000 personas aumentó anualmente, llegando a un aumento de casi un 20%, de 450 a 537. Estos datos son un contraste con la situación en otros países de la región, que han informado una reducción lenta, pero constante, de la mortalidad en las últimas décadas. Es probable que el menor acceso a servicios de salud de calidad y a medicamentos haya exacerbado esta tendencia en los últimos años; sin embargo, no hay estadísticas nacionales sobre mortalidad recientes.

A su vez, hay escasez generalizada de métodos anticonceptivos básicos. En los hospitales públicos no hay disponibilidad de preservativos, pastillas anticonceptivas ni dispositivos intrauterinos desde 2015. Los faltantes en farmacias han generado un mercado negro de anticonceptivos, en el cual el suministro mensual de píldoras anticonceptivas, por ejemplo, puede costar 14 veces el ingreso mínimo mensual. Antes del colapso económico, Venezuela estaba entre los países de América Latina con índices más altos de embarazo adolescente, y en 2015 la mortalidad materna era un 40% superior a la media regional. Según la dirección de la principal red de clínicas de planificación familiar de Venezuela, ha aumentado la cantidad de pacientes con complicaciones debido a abortos clandestinos, al igual que el número de mujeres que solicitan procedimientos de esterilización permanente.

ENFERMEDADES QUE PUEDEN PREVENIRSE CON VACUNAS

Han aumentado en Venezuela los casos de diversas enfermedades que pueden prevenirse con vacunas. Estos brotes sugieren que la cobertura de vacunación en Venezuela es insuficiente.

Entre julio de 2016 y principios de enero de 2019, se manifestaron en Venezuela 2.512 presuntos casos de difteria (1.559 confirmados), 270 de ellos fatales. Se han observado casos en varios estados del país, y la mayor tasa de incidencia se registra en niños y niñas menores de 15 años. En cambio, entre 2006 y 2015, no se había informado ni un solo caso de la enfermedad en Venezuela.

No se registraron casos de sarampión en Venezuela entre 2008 y 2015, salvo un único caso en 2012. En junio de 2017, comenzó un brote de casos de sarampión. Para febrero de 2019, se reportaron 9.399 casos de personas con sarampión (6.242 casos confirmados) y 76 habían fallecido. En 2018, hubo 508 casos confirmados de sarampión entre poblaciones indígenas, y se informaron 62 defunciones. Otros países —Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Argentina— han tenido, sin excepción, casos de sarampión importados de Venezuela. Al 30 de noviembre de 2018, en esos países había 10.140 casos confirmados de sarampión, lo que supone un aumento drástico respecto de los apenas cuatro casos que hubo en estos cinco países en 2016 y 2017. Se informaron otros casos en Estados Unidos, Canadá, México, Chile, Antigua y Barbuda, y Guatemala.

En marzo, continuaban en Venezuela los brotes de difteria y sarampión, según la OPS.

Malaria
La cantidad de casos confirmados de malaria en Venezuela ha aumentado en forma constante en los últimos años, de casi 36.000 en 2009 a más de 414.000 en 2017, según la Organización Mundial de la Salud.

Entre 2016 y 2017, se produjo en Venezuela un aumento del 69% en los casos de malaria, la tasa de crecimiento más rápida del mundo. En nueve estados, se llegó a niveles de epidemia, y el estado Anzoátegui registró un aumento del 1.341%, de 2016 a 2017.

En 2017, Venezuela informó su número más alto de casos de malaria desde 1988. Según diversos estudios, esto se debió a la grave escasez de medicamentos y de actividades de control de vectores, así como a la propagación de las actividades ilegales de minería, pues el agua estancada que generan favorece la reproducción de mosquitos.

El incremento de la malaria en Venezuela ha puesto en riesgo los avances conseguidos en el control de esta enfermedad, tanto dentro del país como en la región.

VIH
Es difícil estimar las tendencias recientes en la prevalencia del VIH en Venezuela, dado que ha disminuido sustancialmente la cantidad de pruebas de detección que se realizan por la falta de material para realizar las pruebas, y no se han publicado datos de seguimiento sobre nuevos diagnósticos de VIH desde 2016. Asimismo, no hay estadísticas sobre mortalidad vinculada con el VIH posteriores a 2015. Sin embargo, según los últimos datos disponibles, se ha producido un fuerte aumento de las nuevas infecciones por VIH y de las muertes relacionadas con el VIH. Venezuela es el único país del mundo donde numerosas personas con VIH se han visto obligadas a suspender el tratamiento debido a la falta de disponibilidad de medicamentos antirretrovirales.

En 2016, el Ministerio de Salud de Venezuela calculó que 120.000 venezolanos vivían con VIH. En este mismo año, el Gobierno informó 6.500 nuevos casos de VIH, es decir, un aumento del 24% respecto del 2010. No obstante, se cree que la cifra real es muy superior, considerando la escasez de material para realizar pruebas que permitan detectar casos del VIH. También podrían estar ocurriendo casos de contagio del VIH como resultado de transfusiones de sangre.

A su vez, ha aumentado la morbilidad vinculada con el VIH debido al retardo en los diagnósticos y a la gestión clínica deficiente del VIH, incluida la falta de acceso a los medicamentos necesarios. Un informe de 2018 de la OPS estimó que casi nueve de cada diez venezolanos con VIH registrados por el Gobierno (69.308 de 79.467 personas, o el 87%) no estaban recibiendo tratamiento antirretroviral, aunque se desconoce la cantidad total de personas que necesitan medicamentos antirretrovirales. A pesar de las mejoras en la medicación contra el VIH que se consiguieron en la última década, que permiten regímenes de una dosis de “terapia triple” con efectos secundarios significativamente inferiores a los de las primeras drogas contra el VIH que se descubrieron hace 30 años, la tasa de mortalidad de venezolanos con VIH en 2015 fue un 38% mayor a la de nueve años antes (en 2006). Si bien el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) ha instado a que para el año 2030 haya “cero muertes relacionadas con el sida”, la falta de medicamentos contra el VIH y de pruebas de laboratorio para el control de la carga viral sugiere que, si no hay algún cambio en la situación en Venezuela, las tasas de fallecimiento de personas con VIH aumentarán a valores muy superiores a los de países vecinos. Ninguno de los 339 bancos de sangre de Venezuela tenía insumos para pruebas de detección del VIH.

Tuberculosis
El número de venezolanos con tuberculosis aumentó de 6.000 en 2014 a 7.800 en 2016, y en informes preliminares se indica que en 2017 había más de 13.000 personas con esa enfermedad. La tasa de incidencia de la tuberculosis en 2017 (42 cada 100.000) fue la más alta en Venezuela en 40 años. A su vez, la cantidad de personas con tuberculosis farmacorresistente, que es sumamente difícil de tratar y está asociada con una alta tasa de mortalidad, prácticamente se duplicó entre 2014 y 2017.

El deterioro del sistema de salud y la falta de insumos médicos han menoscabado la posibilidad de realizar pruebas de detección de tuberculosis. Diversos médicos han manifestado que los pacientes no consiguen tratamiento en centros de salud regionales, y en cambio deben viajar a grandes centros urbanos para ser tratados. Según la Organización Mundial de la Salud, el programa nacional de tuberculosis de Venezuela solamente recibió fondos para cubrir el 14% de su presupuesto en 2018.

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