Diario de cuarentena 8
Tengo una amiga que me va a matar cuando lea esto porque va a saber perfectamente que hablo de ella (¡jailovyu!). La pobre mía lleva desde marzo empeñadísima en que tengo que dedicar la cuarentena a conocer a muchas butches, tomarme este tiempo como si fuese una juez de American Idol y estuviese de audiciones hasta encontrar a la candidata perfecta. ¡Tócatelo, María Manuela!
Y yo lo que digo es que, si bien no tengo un tipo (siendo butch o stone butch, estoy abierta a todas las edades, razas y tamaños), creo que la mujer de mi vida no va a estar dedicando la cuarentena a conocer a gente online. Estará ocupada como yo: trabajando desde casa, trabajando en proyectos variados (yo escribo, ella lo mismo también escribe o está preparando clases, pintando cuadros o la casa, acabando proyectos de bricolaje, etc.), poniéndose al día con su familia y amistades vía Zoom, cocinando, haciendo ejercicio, viendo series o películas que tenía pendientes, poniéndose al día en lectura, saliendo lo justito o con mucho cuidado… cualquier cosa antes de perder todo el día metida en redes sociales o pendiente de tinder y similares para ligar.
Llevamos ya cuatro meses de encierro (repito que yo no salgo de casa al ritmo de antes hasta septiembre) y me da una fatiga tremenda el simple hecho de pensar en haber pasado todo este tiempo colgada del teléfono/videollamada con cualquier butch (no digamos ya con varias ¡qué pereza!). ¿Cuatro meses mareando la marrana o pelando la pava sin concretar? No sé vosotras, pero yo en cuatro meses me hago amiga de la gente, pierdo el interés en esa persona como pareja. Dentro del mundo boller estadounidense soy ra-ri-ta porque no me acuesto con mis amigas ni mantengo la amistad cuando rompo con alguien. Padezco el síndrome Siempre Así (me fuiiiii harta de dártelo todo y sentir la falsedad de tus ojos en míííí…) y soy medio psicópata: cuando dejo a alguien estoy tan cansada de esa persona que no quiero volver a verla en mi vida. Sin desearle mal a nadie, simplemente paso página.
La cada vez más reducida comunidad butch femme de EEUU (o lo que se ve online) está llena de butches aburridas, que necesitan atención constante de una o varias femmes. O están aburridas o son unas narcisistas de manual. Yo no tengo tiempo ni para lo uno ni para lo otro, mireuste. Yo no puedo ser la animadora, terapeuta, médico, detective privado o policía de nadie – que encima ahora se ha puesto de moda controlar idas y venidas de la gente y, aunque no os hayáis visto en persona en la vida, si no tienes las contraseñas de esa persona para absolutamente todo (desde email a redes sociales) es que no estás interesada en ella. Acabáramos. Yo he tenido relaciones de pareja de casi ocho años y ni ella tenía mis contraseñas ni yo las suyas ni se me habría ocurrido darlas/pedirlas. Si no te fías de una persona, no estés con ella y punto.
Total que yo necesito una butch con la cabeza bien amueblada, sin dramas. No estoy perdiendo el sueño por no hablar con una o veinte durante la cuarentena. Día arriba o día abajo llevo ya 123 sin catarlo y no me he muerto todavía. Ya conoceré a alguien orgánicamente cuando pase todo esto – porque coincidamos en alguna kedada o nos presenten amigas, pero en la calle, en la vida real. No online.
Y yo lo que digo es que, si bien no tengo un tipo (siendo butch o stone butch, estoy abierta a todas las edades, razas y tamaños), creo que la mujer de mi vida no va a estar dedicando la cuarentena a conocer a gente online. Estará ocupada como yo: trabajando desde casa, trabajando en proyectos variados (yo escribo, ella lo mismo también escribe o está preparando clases, pintando cuadros o la casa, acabando proyectos de bricolaje, etc.), poniéndose al día con su familia y amistades vía Zoom, cocinando, haciendo ejercicio, viendo series o películas que tenía pendientes, poniéndose al día en lectura, saliendo lo justito o con mucho cuidado… cualquier cosa antes de perder todo el día metida en redes sociales o pendiente de tinder y similares para ligar.
Llevamos ya cuatro meses de encierro (repito que yo no salgo de casa al ritmo de antes hasta septiembre) y me da una fatiga tremenda el simple hecho de pensar en haber pasado todo este tiempo colgada del teléfono/videollamada con cualquier butch (no digamos ya con varias ¡qué pereza!). ¿Cuatro meses mareando la marrana o pelando la pava sin concretar? No sé vosotras, pero yo en cuatro meses me hago amiga de la gente, pierdo el interés en esa persona como pareja. Dentro del mundo boller estadounidense soy ra-ri-ta porque no me acuesto con mis amigas ni mantengo la amistad cuando rompo con alguien. Padezco el síndrome Siempre Así (me fuiiiii harta de dártelo todo y sentir la falsedad de tus ojos en míííí…) y soy medio psicópata: cuando dejo a alguien estoy tan cansada de esa persona que no quiero volver a verla en mi vida. Sin desearle mal a nadie, simplemente paso página.
La cada vez más reducida comunidad butch femme de EEUU (o lo que se ve online) está llena de butches aburridas, que necesitan atención constante de una o varias femmes. O están aburridas o son unas narcisistas de manual. Yo no tengo tiempo ni para lo uno ni para lo otro, mireuste. Yo no puedo ser la animadora, terapeuta, médico, detective privado o policía de nadie – que encima ahora se ha puesto de moda controlar idas y venidas de la gente y, aunque no os hayáis visto en persona en la vida, si no tienes las contraseñas de esa persona para absolutamente todo (desde email a redes sociales) es que no estás interesada en ella. Acabáramos. Yo he tenido relaciones de pareja de casi ocho años y ni ella tenía mis contraseñas ni yo las suyas ni se me habría ocurrido darlas/pedirlas. Si no te fías de una persona, no estés con ella y punto.
Total que yo necesito una butch con la cabeza bien amueblada, sin dramas. No estoy perdiendo el sueño por no hablar con una o veinte durante la cuarentena. Día arriba o día abajo llevo ya 123 sin catarlo y no me he muerto todavía. Ya conoceré a alguien orgánicamente cuando pase todo esto – porque coincidamos en alguna kedada o nos presenten amigas, pero en la calle, en la vida real. No online.
Comments
Post a Comment