Manifestaciones feministas en México: el feminicidio de Alexis en Cancún
* * copiado tal cual del informe "México: La era de las mujeres. Estigma y violencia contra mujeres que protestan" de Amnistía Internacional
Tras la desaparición de Bianca Alejandrina, conocida como Alexis, de 20 años, así como el hallazgo de sus restos el 8 de noviembre de 2020, familiares, amigos y amigas, quienes habían sido sus profesores y profesoras, integrantes de colectivas feministas, y en general, distintos ciudadanos y ciudadanas acudieron a una concentración ante la Fiscalía General de Quintana Roo y una marcha desde el kilómetro 0 en la zona hotelera de Cancún hasta la Fiscalía. Gran cantidad de personas vestían de negro. Algunas personas que se manifestaban pintaron consignas y otras quemaron objetos en la puerta de la Fiscalía. Según información de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, algunos manifestantes, mayoritariamente hombres, rompieron un teléfono público, un vidrio de la Fiscalía y varias señales de tránsito.
Las manifestantes entrevistadas por Amnistía Internacional señalan que cuando se encontraban ante la Fiscalía, alrededor de las 7 de la noche, comenzaron a oír que decían que había que ir al Palacio Municipal. Varias personas se dirigieron allí. Inicialmente llegó un contingente compuesto mayoritariamente por mujeres que cantaban consignas; algunas de ellas comenzaron a golpear con las palmas de las manos y los pies el recubrimiento que madera que había en la entrada al Palacio Municipal. Otras manifestantes pintaron consignas en el suelo de la plaza y en las paredes del Palacio. Después, algunas manifestantes rompieron algunos cristales del Palacio. Había policías ubicados a ambos lados de la plaza sobre la que queda la entrada al Palacio Municipal.
Después que llegó el primer contingente, se unió uno más grande con bastantes hombres jóvenes. Algunos manifestantes hombres comenzaron a lanzar piedras al Palacio, rompiendo gran cantidad de cristales. Se les unieron algunas mujeres. Posteriormente, varios hombres empezaron a golpear las ventanas con una barda metálica hasta tumbar al menos dos de ellas, entraron por allí al Palacio, sacaron diversos objetos del interior del edificio y comenzaron a romperlos y quemarlos afuera del mismo y frente a la entrada del edificio que estaba recubierta con paneles de madera. Algunos otros manifestantes hombres se acercaron al recubrimiento de madera de la puerta y comenzaron a derribarlo. Varios manifestantes entraron al interior del Palacio. Al caer la tercera sección del recubrimiento se escucharon disparos de arma de fuego.
Amnistía Internacional pudo constatar que hombres con uniformes en cuya espalda decía Policía Municipal, dispararon pistolas semiautomáticas y rifles al aire. Algunas manifestantes entrevistadas aseguran que había policías disparando en dirección de las y los manifestantes. Las personas manifestantes salieron corriendo al oír los disparos. Aunque las personas manifestantes se habían dispersado, los policías las persiguieron, algunos de ellos disparando al aire, en dirección de la Avenida Tulum. Posteriormente, integrantes de la Guardia Nacional, así como policías que en la parte de atrás del uniforme llevaban el nombre Policía Municipal y Policía Quintana Roo se ubicaron alrededor del Palacio Municipal.
La fotógrafa y manifestante Gloria Chan se tropezó y cayó al piso cuando corría para alejarse de la Plaza del Palacio Municipal. Fue golpeada en la cabeza por un policía. El golpe la hizo sangrar. A continuación un grupo de policías la llevó a ella y a otras cuatro mujeres detenidas hacia el Palacio Municipal. Gloria pidió un médico y uno de los policías le respondió: “me vale madres”. Cuando entró en el Palacio Municipal vio como pateaban y golpeaban a las otras mujeres detenidas junto con ella.
La feminista Wendy Galarza Herrera y su novio fueron golpeados por varios policías municipales en el césped, con un casco y un escudo mientras estaban en el suelo. Los policías les gritaban: “Ya valieron madres pendejos, ahora sí. ¿Quieren protestar, hijos de su perra madre? Ahora sí van a ver lo que es”. Después de ser golpeados, les dijeron que se fueran: “Que se larguen, córranle o ya valieron verga”. Wendy Galarza Herrera fue herida con arma de fuego, al igual que la periodista Cecilia Solís y su colega Roberto Becerril.
Naomi Quetzaly Rojas Domínguez, manifestante feminista, relató a Amnistía Internacional que salió corriendo cuando la policía comenzó a disparar. Regresó a la Plaza donde se ubica el Palacio Municipal porque vio que estaban golpeando a adolescentes que ella conocía. Cuando les dijo a los policías que estaban golpeando a menores de edad, la insultaron y la comenzaron a perseguir. La alcanzaron y la llevaron adentro del Palacio Municipal. Allí la golpearon en las costillas, la patearon y le jalaron el pelo. Cuando la pusieron junto a las otras mujeres detenidas, fue violada por una policía que le introdujo los dedos en su vagina y la puso de pie de esta manera. Cuando empezó a gritar se acercaron cuatro policías hombres y la golpearon. Posteriormente la inmovilizaron sentándose sobre ella, la esposaron, y la policía que la agredió sexualmente la golpeó. Otra mujer también reportó haber sufrido violencia sexual del mismo tipo sufrido por Quetzaly, pero por parte de un policía hombre.
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